Olimpiada entre generaciones

Olimpiada entre generaciones

Los niños que participan en el campus deportivo municipal de Salar comparten jornadas de juegos con las personas mayores de la residencia

NOELIA J. GARCÍASalar

Más de un centenar de niños que participan este verano en el campus deportivo de Salar no sólo están haciendo actividades entre ellos sino que, además, este año, comparten una jornada de encuentro intergeneracional con las personas mayores de la Residencia La Alfaguara y la Unidad de Estancia Diurna.

Aunque el campus lleva nueve años realizándose, esta vez el área de Deportes del Ayuntamiento salareño ha querido incorporar esta 'olimpiada' de generaciones, una forma para que niños de entre 5 y 13 años conozcan cómo eran los juegos del siglo pasado y para que los mayores tengan oportunidad de tener un contacto más directo con la realidad de la niñez y juventud actuales.

«Participan en las olimpiadas los niños de los cuatro turnos, tres de 7 a 13 años y uno de 5 a 7», explican desde el área de Deportes, que organiza este campus deportivo para grupos de 30 niños en sucesivas semanas del mes de julio. Todos ellos, no obstante, tienen su olimpiada con los mayores. Con 20 de ellos comparte unas horas de juegos tradicionales y experiencias, alejados de móviles y tecnología y más próximos a la sociedad 'off line' de no hace tantas décadas. «Juegan al teléfono 'escacharrao' niños y mayores y es muy divertido. Es una manera de que ambos se den cuenta de lo diferente que es la percepción de las cosas según las edades», comentan los organizadores, muy contentos con los resultados de esta iniciativa.

También hay ocasión para que los pequeños empaticen con los problemas de movilidad que tienen muchos mayores. Para ellos los niños hacen carreras en sillas de ruedas, para que se hagan una idea de lo duro que puede llegar a ser tener que moverse mediante este vehículo. No faltan las pruebas de tirachinas, en las que los mayores son los indiscutibles maestros de cómo dar en el blanco, o la 'gallinita ciega', con situaciones muy divertidas que entretienen a ambas generaciones con uno de los juegos populares más conocido y jugado de todos los tiempos. «Después de jugar, celebramos una gran fiesta con globos de agua y helados», cuentan desde el Consistorio, que ve en esta propuesta una forma de acercar vecinos separados por décadas pero unidos por su pueblo y el verano.

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