Estudiantes de Montefrío preparan el lanzamiento de su satélite tras la cuarentena

Alumnos del IES Hiponova participan en un proyecto de la Agencia Espacial Europea y trabajan ahora desde casa en un dispositivo para medir los gases de efecto invernadero

NOELIA JIMÉNEZ GARCÍA Loja

Un grupo de alumnos del IES Hiponova de Montefrío siguen trabajando, ahora desde casa, en el 'Valentina Tereshkova', un pequeña satélite que cabe en una lata de refresco y que lleva el nombre de la primera mujer que fue al espacio. La aventura espacial de estos alumnos, de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato, estaba en pleno proceso de construcción antes de la declaración del estado de alarma y, por supuesto, ahora siguen creando este dispositivo desde casa. Su proyecto de satélite -http://esero.es/cansat/- participa en el programa educativo ESERO, de la Agencia Espacial Europea (ESA). «Incluso en estos tiempos, seguimos trabajando en ello a distancia y con la misma ilusión que hace unos meses, cuando empezó todo», cuenta el equipo de alumnos y docentes que están detrás de esta curiosa iniciativa.

'Cansat Hiponova: Un lanzamiento hacia la aventura de nuestro futuro' tiene estos días, desde el confinamiento, ocupados a un nutrido grupo de estudiantes y profesores, que, partiendo de cero, están teniendo que hacer un esfuerzo importante para proyectar, ejecutar y analizar cada una de sus decisiones de trabajo, «a veces muy intenso», califican. El dispositivo CanSat de este instituto montefrieño tendrá dos misiones. Como el resto de equipos que compiten en este programa, deberá medir temperatura y presión y transmitir los datos en tiempo real desde el satélite a la base en tierra.

La segunda misión que se ha propuesto este equipo educativo, más específica, es la medición de dos de los gases de efecto invernadero más importantes, el CO2 (dióxido de carbono) y el CH4 (metano), así como la comprobación de ciertas hipótesis relacionadas con ambos. «Tanto uno como otro juegan un papel fundamental en el calentamiento global y su estudio permite comprender mejor tanto sus características como su influencia antrópica en el cambio climático del planeta», precisan los creadores del CanSat, construido con los componentes más adecuados para las prestaciones que quiere dar, sus características y su tamaño.

El lanzamiento tendrá que esperar

La primera competición dentro de este programa -en una fase regional- hubiera sido el 21 de marzo, fecha en la que, de haber sido posible, se habrían lanzado los dispositivos a un kilómetro de altura para, durante el descenso, tomar los datos de ambas misiones y transmitirlas por radiofrecuencia. Al final del proceso, el dispositivo mandaría un mensaje SMS con su localización mediante GPS y este grupo de estudiantes debería comprobar las hipótesis propuestas y exponerlas ante un comité. Pero, claro está, la situación actual de cuarentena ha hecho imposible este lanzamiento, que tendrá que esperar. « Las competiciones han sido aplazadas, pero la entrega de los proyectos continúa», precisan.

Por eso estos jóvenes 'científicos' están ahora trabajando online de forma colaborativa, tanto para finalizar el proyecto como para poner en práctica algunas medidas y desarrollar los objetivos marcados, como la mejora en el uso de las TICs, un mayor conocimiento sobre las dinámicas medioambientales, etcétera. «La forma de organizarnos ha permitido ir dando respuestas a los problemas de manera conjunta, en equipo», dicen, ilusionados por ver su satélite en acción. Mientras, siguen con su proyecto y con el resto de tareas y responsabilidades que la teleeducación requiere. Sin salir de casa, esperan el lanzamiento del 'Valentina Tereshkova'.