Año nuevo... vidas nuevas

Las futuras mamás piden más ayudas para la conciliación familiar y laboral. /CHAPA
Las futuras mamás piden más ayudas para la conciliación familiar y laboral. / CHAPA

Los retos y esperanzas de las madres que darán a luz en el año recién estrenado. Mujeres que viven distintas circunstancias charlan sobre cómo afrontan las semanas previas al nacimiento

NOELIA JIMÉNEZLOJA

El refranero dice que «un hijo siempre viene con un pan bajo del brazo». Y, al margen del significado material, no hay duda de que traer un niño al mundo es una de las decisiones vitales más importantes para la mayoría de las personas, y que todo hijo trae 'bajo el brazo' nuevas responsabilidades y algunas preocupaciones. Cuando se pasa de un año a otro, se conocen datos demográficos interesantes. De los más recientes y discutidos en los últimos días en los medios, es el evidente descenso de la natalidad en todo el país y, sobre todo, un crecimiento vegetativo negativo en muchos zonas -es decir, que hay más muertes que nacimientos-.

En la zona del Poniente granadino las cifras no son aún tan negativas y, aunque hubo años como el 2016 en el que Loja tuvo menos nuevas vidas que óbitos, el balance de los tres últimos años aún arroja que, aunque poco, los nacimientos crecen. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 en Loja nacieron 179 niños, en 2015 lo hicieron 185, en 2016 se repitió cifra y en 2017 -porque las cifras de 2018 aún no se conocen- vinieron al mundo 197 lojeños. Cuatro años con un leve crecimiento.

En el caso de Huétor Tájar, los cuatro últimos años son más irregulares: ha habido crecimiento y descenso en años alternos. En 2014 nacieron 114 hueteños, para bajar a los 97 nacidos en 2015, en 2016 se repuntó y alcanzó los 116 niños y en 2017 se bajó a 101. Algo parecido ocurre en Salar o Moraleda, donde la natalidad sufre altibajos pero, además, arroja un crecimiento vegetativo negativo: en 2017, en ambos municipios hubo más fallecimientos que nacimientos.

Para conocer los motivos del descenso de la natalidad hay que profundizar en las realidades de la sociedad actual. Hablamos por ello con once mujeres de la comarca lojeña que despidieron 2018 o reciben el 2019 con una nueva vida en su familia. Son Carolina Montalbán, Mª José Gómez, Mª José Arellano, Mª Carmen Almirón,Vanesa Rodríguez, Paqui Rosas, Ana García, Mónica Sánchez, Elisabeth Cara, Sonia Rosales y Ana M. Machado. Algunas de ellas ya han sido madres y otras son 'primerizas'. Casi todas ellas han sido o serán madres con más de 30 años y, aunque sus situaciones personales son completamente diferentes, a todas ellas les preocupan los problemas de la sociedad en la que les va a tocar vivir a sus hijos e hijas.

La crianza hoy día

Comentan situaciones como las dificultades en la conciliación familiar y laboral o la inestabilidad y precariedad en el empleo, el ritmo de vida, el cambio de prioridades para las personas... situaciones que, según los datos del INE, hacen que se retrase o incluso descarte la maternidad y que las familias no se planteen tener más de dos hijos en el mejor de los casos. En opinión de Mª José Gómez -que con 35 años espera la llegada de Carla, su segunda hija, dar el paso de la maternidad es cada vez más complicado «porque siempre encontramos razones más importantes que ser madre». Dice que no descarta tener más hijos, aunque reconoce que lo peor es «no tener más tiempo para pasar con ellos».

Nuevas tecnologías, consumismo, 'bullying' (acoso escolar), egocentrismo... se repiten entre las cuestiones que les acechan en la crianza de sus niños. «Vivimos en una sociedad en la que la gente joven tiene menos valores y se preocupa menos por los grandes problemas, como si fuera algo ajeno a ellos», comenta Carolina Montalbán, de 29 años y 'primeriza'. También admiten muchas de ellas que su situación laboral o profesional se puede ver afectada -o ya lo está siendo- por su decisión de tener hijos. «Me han llamado para dos trabajos y, al comunicarles que estoy embarazada, me han rechazado», cuenta Paqui Rosas, opositora de 36 años que espera en febrero la llegada de su primera hija, Ana. Aunque las circunstancias de las trabajadoras autónomas, funcionarias o profesionales liberales 'parecen' más 'fáciles' de cara al desarrollo profesional, la mayoría de estas mujeres piensa que la maternidad tiene, en cuanto al futuro laboral de una mujer, muchos retos aún por lograr. Para conciliar, como todas, la lojeña Ana García hará «encaje de bolillos». «Soy autónoma, tengo una mercería. Así que mi conciliación será, tras la 'larga' baja maternal -dice irónicamente- similar a la de otras mujeres. Por las mañanas entre 'cole' y 'guarde', medio solucionado. Y por las tardes llevarme a mis hijas a mi trabajo, recurriendo además a mis padres», reconoce.

La demanda de más ayudas y servicios para atender a las necesidades de las familias con hijos y facilitar la conciliación entre trabajo y crianza es otro aspecto que refieren muchas de estas madres, que, con la nueva vida que traen con el nuevo año, también suman nuevos retos y esperanzas para ellas y su entorno. La hueteña Ana Machado -primeriza de 34 años- considera necesario «que haya una baja maternal de un año como mínimo y que la paternal se iguale a la de la madre». «Que las empresas ofrezcan más flexibilidad para conciliar», reclama la lojeña Sonia Rosales, de 34 años y madre ya de otra niña. «Por supuesto que la maternidad afecta a tu vida profesional; lo primero que miran es si tienes hijos, sin valorar el esfuerzo de sacar una casa adelante», afirma.

Le damos la bienvenida al año nuevo y sus muchas 'vidas nuevas'. Todas ellas traen un gran 'pan' bajo el brazo: mucha ilusión, felicidad y las lógicas inquietudes.