La maestra del carnaval

Mª Ángeles Morales, maestra y carnavalera. /CHAPA
Mª Ángeles Morales, maestra y carnavalera. / CHAPA

Perfil de Mª Ángeles Morales, maestra | La lojeña Mª Ángeles Morales impulsó hace más de dos décadas la escuela carnavalesca infantil, un proyecto pionero del que salieron los chirigoteros y comparsistas de hoy

NOELIA JIMÉNEZ

De niña conoció de mano de sus padres lo que era el Carnaval. Disfrazarse y cantar coplillas por las calles, con ese «tonillo» con que las cantaban los carnavaleros lojeños, «único y peculiar», como dice ella. Eran tiempos en los que la crítica, aunque fuera con gracia, tenía un camino oscuro: la represión. Pero ese carnaval 'ilegal' es el que hizo que Mª Ángeles Morales viva con auténtica pasión cada actuación carnavalera, como una corriente eléctrica que la llena de energía y la emociona.

Sus amigos cuentan que se le eriza el vello con sólo escuchar un buen pasodoble o un cuplé bien entonado y ver dar vida a un 'tipo' -el personaje de una agrupación-. «Con esa intensidad que pone a todo» -cuenta su marido, el también carnavalero Modesto Pérez-, a esta lojeña, docente de profesión, no le ha costado convertirse con el paso de los años en una maestra del Carnaval, la maestra del ritmo del '3x4' en Loja.

Fue de las primeros Antifaces de Oro, el reconocimiento más importante para cualquiera que ama la fiesta de febrero, y en los años 90 coordinó y dio forma a un proyecto educativo pionero y único hasta entonces en España: 'la Escuela de Carnaval'. «En el 95, empezamos con la murga 'Los troglos' y al poco tiempo echó a andar la escuela. Fue un 'boom'», recuerda Javier Ramírez 'Pumuki', alumno de Mª Ángeles en su día y hoy 'devoto' carnavalero con su propia agrupación en Cádiz. Sus alumnos -del 'cole' y del Carnaval- aseguran que «es capaz de inocular» esa entrega a la tradición. «Pone mucha fuerza a todo lo que hace; lo vive tanto que te lo contagia», dice 'Pumuki', que está entre esos más de 400 niños que pasaron por las 'aulas' de la escuela de Mª Ángeles.

Sus amigos cuentan que se le eriza el vello con sólo escuchar un buen pasodoble o un cuplé

Cuando se creó la Asociación Lojeña de Carnaval, esta lojeña empezó a hilvanar la idea. José Antonio Rojano y Fran Costa se encargaban de la música, cada centro tenía un coordinador y preparaban sus propias agrupaciones. «El Carnaval Infantil generó mucho; había colas desde el Teatro Imperial a la plaza de Arriba. Festivales, colaboraciones con asociaciones y la presencia de la escuela de Carnaval de Loja en actividades de toda la provincia», explica Modesto. Tras varios años de una escuela en plena forma, la iniciativa decayó por diversos motivos, aunque Mª Ángeles, directora del colegio Caminillo mucho tiempo, siempre ha mantenido ese amor por el Carnaval entre sus alumnos. Y, de hecho, en los últimos cuatro años lo hizo con el 'Avispero', los 'ratones coloraos' o los cocineros.

Mucho más que cantar

Para que una agrupación de Carnaval salga adelante, se mueve toda una maquinaria que, en el caso de los niños, no es menos importante. Hace falta un letrista, un músico que saque la música y la enseñe a cantar, un diseñador de tipo, un director de grupo para ensayos y actuaciones, buscar local... «Una serie de necesidades que ella es especialista en coordinar, para que cuando el chaval esté en lo alto del escenario sólo esté concentrado en dar lo máximo de sí mismo», describe Rojano, reconocido músico y percusionista lojeño.

Porque de lo que nadie tiene duda es de que aquella 'Escuela de Carnaval' enseñaba mucho más que a cantar con 'guasa'. «Cogíamos letras que a veces no entendíamos aún muy bien y eso nos permitió ser más curiosos, querer informarnos. Era muy positivo», recuerda Juanfran Cañadas 'Capelo', hoy otro chirigotero con muchas tablas junto a otros alumnos de la maestra, como Fran Pelayo, Diego Valenzuela, Álvaro Fernández o muchas de las componentes de la también rompedora comparsa de 'Las Niñas'. Las sensaciones que se viven, saber expresar con el cuerpo, perder el miedo escénico, meterse en un papel.... «Éramos niños, aprendíamos rápido y llevábamos un repertorio muy trabajado que a la gente le encantaba», detalla 'Capelo', también miembro de la asociación de Carnaval que, con el apoyo del Ayuntamiento, trabaja en recuperar el próximo curso la escuela.

El proyecto de Mª Ángeles fue tan importante que incluso fue aprobado por la Consejería de Educación y apoyado por numerosas entidades colaboradoras. Junto a ella y su marido Modesto, tiraron del 'carro' otros carnavaleros y docentes como Pepe Vílchez, Antonio Pérez 'Cuqui' o Rafa Zafra. La escuela consiguió en pocos años que todos los centros educativos unidos -y con ensayos todos los fines de semana en el Centro de Adultos- tuvieran sus propios grupos de escolares carnavaleros, siempre sin afán competitivo. Incluso, aun cuando tuvieron una calidad comparable a la de muchas agrupaciones de mayores. Así ocurrió con 'Los Bartolitos', que acabaron ganando el premio de murgas del Concurso de mayores.

«La calidad era inmensa», valora el marido de Mª Ángeles, autor de las letras de sus agrupaciones. El pasacalles, las Ninfas, el concurso tenían gran parte de su coordinación y trabajo... y la 'escuela', que tanta vida dio al Carnaval lojeño en los 90, cuando también sonó Mª Ángeles en el programa de radio carnavalero del '3x4'. «María tiene un talante especial; pule todas las asperezas que pueden surgir entre tanta gente», argumentan sus amigos.

En 2020, de nuevo

Los carnavaleros, y muy en particular los que la conocen como docente, resaltan de ella su metodología, su forma de 'contagiar' ilusión, de motivar. «Aprendimos lo que para nosotros es hoy el Carnaval, ese pensamiento crítico», recalca Capelo. Y es que esta escuela mostró a gran parte de los actuales carnavaleros de Loja que la fiesta tiene un sentido mucho más profundo de lo que se ve en el escenario. Por algo se fijaron en ellos desde la 'cuna' del Carnaval, Cádiz, donde los medios hablaron de aquella experiencia pionera.

Su poder, el de esta maestra, reside en el entusiasmo que pone en todo. «Así que, cuando hace pocos días me dijo sus tres palabras 'tenemos que hablar', supe que 2020 será un gran carnaval y tendremos de nuevo unos cuantos grupos infantiles para retomar la Escuela», adelanta con entusiasmo Rafa Ramírez, de la directiva de la Asociación de Carnaval. «La inmensa mayoría siempre ha visto en ella una referencia de ecuanimidad y defensa del trabajo bien hecho», destacan los que la aprecian, que son muchos. Porque Mª Ángeles sigue teniendo aún hoy un estrecho lazo afectivo con sus 'pupilos' del Carnaval.

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