Estar al mando: un continuo 'examen'

Estar al mando: un continuo 'examen'
FOTO N.J.G.

Elena Ortiz es desde hace 16 años jefa de la Policía Local de Loja, donde una plantilla de 33 agentes trabaja a sus órdenes

NOELIA J.G. LOJA

La subinspectora Elena Ortiz es jefa de la Policía Local de Loja desde hace 16 años. Entonces fue la primera mujer de la provincia en situarse al frente de una jefatura policial y de las primeras de Andalucía y España. Pero, pese a que ahora recuerda aquellos primeros días como «momentos de dificultades», sigue pensando que, aunque esté al mando, está en continuo examen«. »Llevo casi 28 años en el cuerpo y, aunque la forma de ver a la mujer en las fuerzas de seguridad ha cambiado mucho, aún tenemos mucho por recorrer«, dice Ortiz, consciente de que todavía hay pocas opositoras a la Policía y bastante menos agentes mujeres que hombres.

Como mujer «comprometida con la Igualdad», siempre ha impregnado de ello su forma de coordinar el trabajo. «En Loja hay 4 mujeres de 33 personas a mis órdenes y realizan exactamente las misma funciones que ellos. En otras plantillas, las mujeres quedan a veces relegadas a tareas administrativas», explica.

Asegura que ha vivido más actitudes machistas entre la ciudadanía que entre sus compañeros. «Te encuentras con tópicos cada día; hay gente a la que se la cambia la cara cuando buscan al jefe de Policía y ven que soy mujer, aunque en la puerta ponga jefa», comenta con sentido del humor, acostumbrada a que no pocas veces haya personas que se dirigen a otro compañero en vez de a ella durante una intervención. «Me ha pasado de todo. Recuerdo un vecino que dudó que fuera capaz de desempotrar el coche que él había estrellado», cuenta, al tiempo que habla de cómo le han mandado a «fregar platos» ciudadanos que tenían tan poco sentido de la igualdad como ingenio para intentar agraviarle.

Fue la primera de su promoción cuando entró en el cuerpo y entonces ya se sintió 'examinada', incluso después de aprobar. «Había que demostrar cada día que estábamos igual de capacitadas», argumenta. Pero de 2003, cuando opositaba para la plaza de Subinspección, también guarda otra de esas 'anécdotas' machistas. «Un opositor me preguntó si era la única mujer y, al decirle que sí, se dirigió al resto y les gritó '¡Chicos, esto está abierto!'», describe.

Por encima de esos momentos, Elena Ortiz asegura que lo más difícil es trabajar con casos de violencia de género y violencia sexual, una realidad en la que, afirma, ha vivido situaciones complicadas, sobre todo cuando ha habido quien ha cuestionado el relato de la víctima. «Es difícil; las mujeres empatizamos más con ellas y te llega a afectar», relata, aún sintiéndose más que «satisfecha» de ayudar a mujeres -y sus hijos- contra esta lacra, «que es la expresión máxima de la desigualdad», concluye.

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