SEMANA SANTA 2019

Las nubes no pueden en Loja con la grandeza de Jesús de las Tres Caídas

Las nubes no pueden en Loja con la grandeza de Jesús de las Tres Caídas
FOTOS N.J.G.

La Cofradía redujo considerablemente su largo recorrido, de casi doce horas habitualmente, ante la amenaza de lluvia

NOELIA J. GARCÍALoja

El Miércoles Santo estuvo gris y algo ventoso, pero aún así Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas se mantuvo fiel a su cita con los lojeños, que saben que la talla de Sánchez Mesa ofrece emoción con su largo recorrido de encuentros y paradas en los templos de la ciudad. Pero esta vez no pudo ser. La Real Cofradía realizó su estación de penitencia, pero tuvo que eliminar de su itinerario los tres tradicionales encuentros en San Roque, la capilla de la Sangre y la ermita de Jesús Nazareno e incluso la impresionante subida a la ermita del Calvario, en una decisión de última hora.

La amenaza de lluvia era alta pasada la medianoche y la Junta de Gobierno cofrade decidió acortar su extenso desfile procesional para garantizar ese esperado reencuentro de cada Miércoles Santo con la ciudad, pero sin arriesgar que la imagen se viera sorprendida por los chubascos antes de volver a su sede canónica. Las nubes no pudieron, sin embargo, con la grandeza de Jesús de las Tres Caídas. Muchos lojeños lo acompañaron a lo largo del itinerario abreviado y, nada más salir, le dedicó el primer 'golpe' su 'corría' de incensarios negros, al pie de la torre de la Iglesia Mayor de la Encarnación. Un momento esperado y seguido por el público asistente y por los medios presentes.

No pudo por tanto la cofradía del Miércoles Santo repetir su recorrido del pasado año, cuando comenzó subiendo a la ermita de San Roque para luego continuar con sus encuentros con la Virgen de los Dolores en la capilla de la Sangre y con Santa Marcela y la Virgen de las Angustias en la ermita de Jesús. Aun así, sí pudo presenciar un año más Loja la siempre imponente imagen del nazareno, que ha mejorado la sujeción a la peana con la intervención del imaginero sevillano Fernando Aguado. Además, los acólitos estrenaron incensarios, salidos del taller Angulo de Lucena, que también ha restaurado la cruz y los faroles guía.