logo3
miércoles
16 may
Text size
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Home Reportajes El Carnaval Lojeño va asomando su máscara

El Carnaval Lojeño va asomando su máscara

Por el capricho de la luna, la fiesta del carnaval se va asomado anárquica, como año tras año, por las esquinas de los pueblos de nuestra geografía. Este año, en Loja, su puesta en escena DSC 0057 Copiarse producirá el día en el que está programado el pregón, pero esto se forjado mucho antes, ya que todos los que siguen manteniendo el gusanillo carnavalesco en sus venas, empiezan a pensar en coplillas, en máscaras y en disfraces, casi…, casi… cuando se están despojando de los trastos del año anterior.

El carnaval lojeño, que tradicionalmente ha sido considerado como uno de los más reconocidos de la provincia de Granada, va asomando su máscara por los barrios de Loja, sin dejar respiro para la recuperación de unas, aún frescas, fiestas navideñas intensas y entrañables.

El carnaval lojeño se reencarna cada año en sí mismo y en sus fuentes y aparece con la fuerza que le da la historia y el respeto por una tradición que, a pesar de momentos buenos y otros no tanto, siempre aporta el interés que en esencia genera esta manifestación popular.

La fiesta del carnaval la hacen los que hacen la fiesta del carnaval y aunque parezca una obviedad, esto es lo que hay, ya que esta fiesta es el fiel reflejo de lo que sus protagonistas quieren que sea ya que, por desgracia, cada vez somos más los espectadores.

Coplas, pasacalles, pregón, el Barrio Alto teoletero como protagonista, puesta en escena del trabajo realizado por las diferentes agrupaciones, entierro de la sardina, etc…van a ser durante DSC 0063 Copiardos semanas, el bálsamo que ayude a suavizar estos momentos de dura crisis por lo que estamos pasando. El carnaval está dentro de la cabeza y del corazón de los carnavaleros, y con mayor o menor intensidad, todos los años reaparece y se reinventa como si fuera una terapia inexcusable que pisa el acelerador del ritmo de la vida cotidiana y no deja reposar la digestión de los polvorones para apretarnos con la cocina y los excesos del miedo a la cuaresma. La fiesta del carnaval y Loja han mantenido y mantienen un maridaje que brota en el tiempo mucho antes de lo que son capaces de acordarse nuestro abuelos, y de forma especial en estos tiempos en los que la libertad es la única bandera incolora de un pueblo que se manifiesta.

Loja, un año más, como no podía ser de otra manera, plantea una fiesta que va cargada con un equipaje, posiblemente ligero, como decía Antonio Machado, pero en cualquier caso repleto de elementos “básicos y adecuados” para tener la sensación de continuidad que en este momento es necesaria.

Atrás quedaron los concursos, las ninfas, los antifaces, las participaciones y colaboraciones multitudinarias, las escuelas de carnaval, y como si se tratase de la decantación de un buen vino, permanecen los festivales, la fusión con el barrio, y el clásico entierro de los sardina, que a lo mejor debería pasar a llamarse el entierro de la trucha o del… esturión, o a lo mejor este año no se debería enterrar a nadie.

Muchos, por no decir la mayoría de los carnavaleros que continúan y están en la vanguardia de la fiesta, se han forjado desde la escuela, respirando por el Barrio Alto y teniendo como referente a la querida Peña de la Orza, escuchando las viejas letrillas y otras no tan viejas que han dado y dan sentido a una fiesta que nunca puede dejar de ser referente.

Pero si tenemos que hablar del carnaval en los recientes últimos años, tenemos necesariamente que hablar de La Peña del Taco, grupo que se ha hecho sólido en todos sus esquemas y que de forma estable mantiene vivo el ambiente carnavalesco en la localidad, aportando año a año respeto a la tradición, trabajo con la cantera y una profunda vocación de trato humano que sobrepasa los límites de su entrañable sede social para llenarse de los aromas de las calles teoleteras, estando presentes con su trabajo día tras día y apareciendo en estas fechas como una referencia imprescindible.

La vida y el carnaval van unidas de la mano y es el carnaval el que, dentro de las diferentes facetas de nuestro día a día, se va colocando y nos va pegando empujones en el lado más brujo y en el más nocturno, se sitúa en el lado más picante, muchas veces más insinuante y más creativo, jugando con lo que es, pero que no es y trasladando, entre sutiles letrillas, mensajes ocultos que se convierten en secretos a voces y que nunca pasan desapercibidos.

El carnaval de Loja se hace, si cabe, este año aún más lojeño y propone un viaje en el que iremos acompañados por lojeños de amplísima experiencia carnavalera y otros aún en periodo de aprendizaje, unos veteranos y expertos y otros mas jóvenes, pero tanto unos como otros cargados de ilusión carnavalera y teniendo como referencia la presencia que en nuestro pueblo, ha trasladado a la sociedad granadina y a la sociedad andaluza a lo largo de muchos años, pero siempre con la convicción de que “ Como ningún tiempo pasado fue mejor, el futuro es lo único que nos queda para seguir escribiendo”.

Cuando llega a tus manos el borrador de lo que podrá ser la programación de las actividades, uno no tiene más remedio que preguntarse: ¿está bien, está mal?, ¿qué es lo que falta, qué es lo que sobra…..? Posiblemente, siempre habrá valoraciones positivas, negativas y pasotas sobre el tema pero, lo que no pasa en ningún momento desapercibido es que, dentro de los diferentes aspectos que se nos presentan, vuelve ha haber uno que llama especialmente la atención y es la presencia de grupos que, dirigidos por carnavaleros y carnavaleras de hace muchos años, vuelven a incluir  y siguen incluyendo a los sectores infantiles en la fiesta.

Otro aspecto a tener en cuenta es la cada vez mayor aportación femenina a la fiesta, este año, en función de los datos con los que contamos, (Ya se sabe que el carnaval es muy discreto hasta que no se manifiesta), al menos tres grupo de mujeres darán la cara ante sus vecinos, también al menos dos infantiles y otras dos masculinas, por un lado la incombustible Peña del Taco, tan “divos” como siempre ( es una pista…), y una nueva agrupación que llega cruzando la arteria natural de Loja desde el Barrio de San Francisco.

No es mi intención desarrollar el programa de festejos, seguro que será público y conocido en su momento, pero sí creo, en función del compromiso que he asumido a la hora de volver a pensar en carnaval, que figuras entrañables como La Peña de la Orza, la Peña del Taco en sus múltiples manifestaciones, la comparsa de la Niñas, la antigua murga de Kika Montoro, quizá la chirigota de “Capelo”, o la comparsa de Fuster van a ser compañeros de viaje durante los próximos días.

Ya toca abrir las puertas de los locales de ensayo, ya toca ponerse a planchar los disfraces o simplemente ya toca volver a abrir los baúles, ya toca taparse la cara para ser elegantemente impertinente y tomar de nuevo la calle por unas horas, y volver a tomar el barrio por un día y volver a tomar el pueblo por dos semanas, junto con los amigos, las barras de los barres, cantando alto… cantando alto y “a la calle”, que ya lo dijo el poeta:

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

 

Modesto Pérez Gallego

El Carnaval Lojeño va asomando su máscara