Son las 9 de la mañana y los componentes de la carroza 'La caña de España' se reúnen, como muchos grupos de amigos, para comenzar la romería lojeña de San Isidro Labrador. «Este año, a pesar de la crisis, es más grande», comenta con sorna Daniel mientras coloca los altavoces que después amenizarán con todo tipo de sevillanas el viaje. La crisis también ha hecho apretarse el cinturón en cuanto al dinero gastado en bebida y comida, pero con más o menos presupuesto, no falta cerveza y rebujito para compartir con todo aquel que decida acercarse a la carroza. Cada uno aporta lo que puede, desde el propio remolque, pasando por las telas de la carroza y las propias camisetas conmemorativas que se lucen para la ocasión.
Con la carroza lista, formada de tela amarilla con grandes lunares azules, se acude a la Avenida de Los Ángeles, punto de partida de la comitiva. Allí espera Antonio Nuñez, miembro de la Peña Dinámico Aliatar, organizadora principal del evento desde sus inicios, quien se encarga de apuntar a todas las carroza que van llegando.






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