Los mosaicos de caza de Salar sitúan a su villa como referente romano en Granada

El jabalí herido en uno de los mosaicos hallados./N.J.G.
El jabalí herido en uno de los mosaicos hallados. / N.J.G.

La tercera campaña arqueológica confirma la relevancia del yacimiento, que reclama ahora el apoyo de la Junta y su declaración como BIC

Noelia Jiménez García
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍASALAR

La tercera campaña arqueológica de la Villa Romana de Salar «marca un antes y un después» para el municipio del Poniente granadino. Así lo entiende Armando Moya, el alcalde de este pueblo de apenas 2.700 habitantes. El hallazgo de una bien conservada Venus púdica de estilo capitolino ha sido la última gran sorpresa que ha dado esta excavación, que estos días deja ver ya los ricos mosaicos que los arqueólogos esperaban encontrar. «Ya la anterior campaña, en 2017, nos dejó claro que había mosaicos de gran valor y este año, con la aparición de la Venus del siglo II y conservada estupendamente, ha sido el despegue», comenta el primer edil, que insiste en que lo encontrado demuestra lo que ya intuía el equipo de arqueólogos y estudiantes de Arqueología de la UGR: que la villa va a ser «el epicentro del mundo romano en Granada y casi en Andalucía», insisten.

Por eso, el Ayuntamiento de Salar -que hasta ahora sólo ha contado con el apoyo de Diputación en sus intervenciones- se muestra reivindicativo con la Junta de Andalucía, a la que reclama «que se implique de una vez por todas». El Proyecto General de Investigación (PGI) es decisivo en el desarrollo de las excavaciones en los próximos años y permitirá estudiar la parte urbana y la rústica de este gran complejo residencial romano, así como contextualizarlo en su entorno y comprender qué papel tenía Salar hace veinte siglos en el imperio romano. «El PGI tiene un presupuesto de 155.000 euros en cinco años de desarrollo, lo que supone una inversión de poco más de 30.000 euros al año, que para una administración como la Junta no representa apenas nada», recalca Moya, que señala la riqueza de los mosaicos geométricos y de caza, las pinturas murales y las columnas que se están empezando a desenterrar estos días. También exige Moya la declaración BIC del yacimiento, otro aspecto importante para impulsar el contenido de la villa.

Según Manuel Moreno, técnico de la excavación y experto en arquitectura romana doméstica, «el yacimiento de Salar es uno de los mejores referentes de villas en España». «No tiene nada que envidiar a otras del Norte de África o la península itálica», porque, según este especialista en arqueología de la Antigua Roma, es comparable a villas como La Olmeda (Castilla y León) y a otros modelos de la arquitectura rural de la península ibérica. Los mosaicos -que se podrán visitar hoy miércoles en unas jornadas divulgativas- representan la importancia del dominus o propietario de la Villa.

Jinete triunfante

Precisamente ayer, salió a la luz una de las partes más significativas del mosaico de caza, valioso y especialmente relevante para catalogar esta muestra patrimonial. Refleja un jinete muerto con el caballo tumbado y otro jinete, este en actitud triunfal, que está atacando a un jabalí. «Por su ubicación, podría ser la representación del propio propietario de la villa, algo muy habitual entre poderosos romanos», narra Moreno, que recrea a la perfección cómo era ese peristilo, o patio monumental central de la villa, rodeado de naturaleza controlada y columnas, con una sala triclinar o de recepción del 'dominus'. «La iconografía estaba muy pensada para impresionar a los visitantes, algo que también destaca la importancia y poder adquisitivo del dueño de esta residencia», explican los arqueólogos que trabajan en Salar, cuyo yacimiento fue descubierto accidentalmente en 2004, durante las obras de la depuradora.

También inciden los expertos en que la ubicación de la villa es «perfecta, junto a la A-92 -el eje vertebrador de la zona Bética desde tiempos romanos- y el arroyo Salar y el río Genil, que conectan la zona oriental y occidental», detallan. Precisamente se cree que el «increíble buen estado de conservación de la villa» está relacionado con el río cercano. «Todo apunta a que, tras el abandono de la villa en el siglo VI, el arroyo Salar y sus crecidas de arcilla han beneficiado a la zona, porque la han sepultado y protegido sus restos», afirman, también con la vista puesta en otro punto arqueológico cercano y de gran valor, Torre Gabino. «Es mucho más antiguo y, aunque hay que hablar aún con cautela, nos podría decir con su estudio que aquí hubo romanos desde antes de la construcción de la villa, que antes del cambio de Era ya había asentamientos romanos en la zona», comentan todavía prudentes.

Pocas villas iguales

«Hay pocas villas en Andalucía y ninguna en Granada donde aparezcan tal cantidad de elementos y de la calidad de los últimos hallazgos, como la venus», reitera por su parte el coordinador del proyecto, Julio Román. «Llevamos tres Venus, mucho para lo poco excavado, que es apenas un 10% del total», continúa este arqueólogo, que cree que «las perspectivas de la villa son muy buenas» por la importancia de los hallazgos localizados y la interpretación que éstos pueden ofrecer sobre la importancia histórica que en aquel momento pudo tener la localidad de Salar.

Según los expertos que trabajan en esta villa, otro aspecto favorable del yacimiento es que está muy bien secuenciado. Se sabe ya que la villa se creó entre la primera y la tercera década del siglo I d.C., con una fase de monumentalización a mediados del siglo III, una fase de reformas en la primera mitad del siglo V y con el abandono definitivo en la primera mitad del siglo VI.

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