Querido humano, me llamo Sunny y tengo 3 años

«Soy feliz, pero no del todo. Veo cómo muchos de ellos se van con familias que les abren las puertas de su vida pero yo sigo aquí»

Querido humano, me llamo Sunny y tengo 3 años
POR SOS ANIMALICOS LOJALoja Asociación colaboradora de Ideal Poniente

Querido humano, me llamo Sunny y tengo 3 años. Eligieron este nombre porque me sacaron de la perrera en verano. Sí, he estado en la perrera, se lo que es el abandono, la soledad y el miedo. No entiendo muy bien por qué me abandonaron, nunca he hecho daño a nadie, pero soy una Mastina y se supone que esta raza sirve para guardar casas, campos… Cuando pasaba alguien cerca debía ladrarle y mostrar los dientes para que no se acercara, sin embargo a mí me encanta la gente y buscaba caricias. La que se suponía era mi familia se dio cuenta de que no les servía. Tampoco lo entendí, no soy un utensilio, soy un ser vivo. No recibí mucho cariño en todo el tiempo que viví allí, tal vez de cachorrita, pero poco más. Luego me di cuenta que era un estorbo, siempre me apartaban cuando me acercaba. Así que un día me montaron en un coche y me dejaron en otro lugar. Sí, era la temida perrera. Alguna vez había oído hablar de ella pero no sabía muy bien de qué se trataba. Pasaba el día y la noche sola en una pequeña parcela. Tenía comida y bebida y aunque el hombre que me cuidaba era muy amable, nunca daba grandes muestras de afecto, ni siquiera me puso un nombre. No salía a pasear ni jugaba con otros perros. Y esa era la vida que me esperaba. Pero me di cuenta de que había más. De vez en cuando mis amigos de otras parcelas se iban y no volvían. Me contaron que no regresarían. Cuando pasabas cierto tiempo allí te ponían una inyección y no volvías a despertar jamás. Pero yo no tenía ganas de dormir para siempre, yo estaba llena de vida. Cada mañana me entraba el miedo pensando que podrían venir con ese sueño eterno. Y un día mi parcela se abrió y me subieron a un coche. Pensé que mi tiempo se acababa pero no fue así. Acababan de salvarme la vida. SOS ANIMALICOS me abrió la puerta y con ella la oportunidad de vivir feliz. Hace un año que estoy en el campo, compartiendo espacio con más amigos a los que también abandonaron. Soy feliz, pero no del todo. Veo cómo muchos de ellos se van con familias que les abren las puertas de su vida pero yo sigo aquí. Ya hace un año que llegué y nadie desea adoptarme. Ya se, soy una mastina, se supone que debo guardar fincas y ser algo agresiva, pero no es así. También creen que necesito mucha actividad, pero es que soy muy tranquila. Me encanta jugar y soy muy cariñosa, me llevo bien con perros y gatos y adoro a los niños, pero mi raza sigue siendo un problema. Si me conoces sabrás que solo tengo amor para dar, y que la raza, es solo una etiqueta. Gracias por leerme.

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