Animalicos… S.O.S.

«No estaría de más que nuestros poderes públicos (ayuntamientos, diputaciones y autonomías), tomaran conciencia de que el problema de los animales abandonados en su jurisdicción no es un asunto de caca por las aceras, al menos no principalmente. Es un problema de seres vivos en riesgo de daño y de muerte».

JUAN ALONSO SÁNCHEZLoja

Es verdad que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, del mismo modo que sólo reparamos en la multitud de animales abandonados por nuestras ciudades –al albur de su mala suerte y la maldad de los niños– cuando pisamos una mierda de perro. Permíteme la provocación grosera; sólo es indignación y recurso literario.

Observo también que la iniciativa de seres humanos socorriendo a un animal caído en desgracia, con frecuencia alienta el reproche de algunos osos de las cavernas incapaces de disimular un pésimo pelaje: la idea de que el bienestar de un ser vivo debe condicionarse a la completa felicidad previa de la raza humana es un tonto supremacismo de especie; una sandez creacionista que habita el cerebro de según qué mayorías, convencidas de su divina imagen y semejanza.

«Colabora con ellas en tu entorno local. Y hazlo por humanidad»

En tu ciudad, también en la mía, las calles y los solares y los edificios ruinosos son el refugio de cientos de seres domésticos y hogareños, nacidos para vivir en familia, que sienten y padecen en riesgo de malvivir a la deriva de un incomprensible maltrato humano y administrativo... la burocracia también es cosa de gatos. Sabemos que la indiferencia de los poderes públicos suele capear el temporal con un sistema de «perreras» penitenciarias al servicio del exterminio de sus inquilinos.

La Unión Europea declara a los animales como seres sensibles, y aunque nuestro Código Penal sólo reconoce el delito del maltrato por acción, no por omisión o abandono, sí lo hace nuestra normativa autonómica andaluza, que legisla a favor de una relación saludable entre los animales y el hombre como algo propio de una sociedad civilizada y moderna.

Agua de borrajas en la palangana de Pilatos. En nuestros pueblos y ciudades, las únicas iniciativas desarrolladas en materia de bienestar, rescate y acogida de animales abandonados con un fin distinto al «sacrificio», están siendo desempeñadas por colectivos admirables de la sociedad civil, con mínimo o nulo apoyo de nuestras administraciones, por otra parte extraordinariamente generosas con otros negociados más hechos a la exaltación de lo divino que al activismo por lo humano.

«Son la avanzadilla de una de esas formas de utopía social al alcance de la mano»

No estaría de más que nuestros poderes públicos (ayuntamientos, diputaciones y autonomías), tomaran conciencia de que el problema de los animales abandonados en su jurisdicción no es un asunto de caca por las aceras, al menos no principalmente. Es un problema de seres vivos en riesgo de daño y de muerte, y es un asunto de responsabilidad institucional y colectiva. Aunque miren para otro lado, les incumbe y les compete.

Después de cierta experiencia personal con un animal callejero llamado Guita –por una cuerda tatuada en la barriguilla la conoceréis–, he tenido la oportunidad de tratar con gente que pone la bolsa y la vida al servicio de la causa. Son la avanzadilla de una de esas formas de utopía social al alcance de la mano; una pequeña comunidad sensible a la deriva inocente de los animales sin suerte. Colabora con ellas en tu entorno local. Y hazlo por humanidad.

Temas

Loja
 

Fotos

Vídeos