Cientos de vecinos pasarán al menos una semana sin suministro de agua

El camión suministra 10.000 litros al día./N.J.
El camión suministra 10.000 litros al día. / N.J.

Los habitantes de La Fábrica, que llevan desde el pasado viernes sin servicio, seguirán así hasta el 10 de agosto por un problema de bombeo y exceso de cal

NOELIA JIMÉNEZLOJA

Desde el pasado 3 de agosto, abrir un grifo en La Fábrica es inútil. Ni una gota de agua pasa por las tuberías de las viviendas de esta localidad lojeña que, por su situación en plena vega, ha crecido en los últimos años como zona residencial y que, además, tiene vecinos empadronados tanto en Loja como en Huétor Tájar. Es una de las pedanías lojeñas más pobladas -con 700 habitantes, según los vecinos, y menos de 350, según el censo de 2015-, pero, sea como fuere, cientos de personas están estos días «hartas» por los «constantes problemas de cortes de agua» que padecen, una situación que se ha hecho frecuente desde marzo y más aún desde junio, cuando las interrupciones han sido largas y especialmente molestas.

La gota que colmó el vaso -aunque la metáfora sea de mal gusto- llegó el pasado viernes por la mañana, cuando los vecinos comprobaron que ya no caía ni un hilo de agua. «Ya estamos al límite. Un día o dos se aguantan como se puede. Pero es que hasta el 10 no llega la bomba y luego hay que instalarla. Está bien que el alcalde se reúna con nosotros, pero queremos soluciones», comentan varios vecinos concentrados en la plaza.

Pocos quieren dar nombres, pero todos coinciden en que el problema «viene de tiempo atrás». «Cuando no han sido los motores ha sido la bomba, cuando no el atranque por cal. Llevamos desde marzo con problemas y desde siempre sin presión. Ya ha habido tiempo para solucionarlo», aseveran, convencidos de que las instalaciones que proporcionan suministro de agua a La Fábrica necesitan mejoras «y no más parches».

Algo tan habitual como una ducha o poner la lavadora se convierte en una pesadilla en este pueblo. «Aquí no tenemos presión. Muchos, los que no tenemos bomba y depósitos propios en casa, tenemos que calentarnos el agua con un cazo. Y ahora ya ni eso», cuentan. «Te duchas y te buscas la espuma para enjuagarte porque aquí algo tan simple como asearse es un caos. Si quieres ducharte con normalidad, te vas a la casa de tus padres a Huétor», apunta otra vecina que tiene tres hijos de corta edad.

En el pueblo hay gente mayor, familias con niños, casas con personas dependientes o discapacitados... situaciones que requieren de más atención e higiene y que, en estos días, sos misión imposible porque no sale una gota de las tuberías. Para atender las necesidades más inmediatas, la empresa municipal de Aguas de Loja (Gemalsa) reparte garrafas y llena depósitos desde un camión cisterna, que distribuye 10.000 litros al día. Además, se han instalado dos puntos de suministro a la entrada del pueblo, con agua procedente de Huétor Tájar. «Pero a ver quién va con este calor a coger todos los cubos de agua que necesita una casa», dice un vecino. «¿De qué nos sirve que traigan botellas si no sale agua del grifo?», se quejan otros, que también critican que «el reparto no se está haciendo de manera uniforme», en la misma cantidad en todos los puntos del pueblo.

Bombas propias

Algunas personas incluso han optado por irse estos días del pueblo. «Mi hijo es discapacitado y lo de estos días es insoportable. Él necesita mucha higiene, y varias veces al día, así que nosotros estamos ahora en una situación inaguantable. Y, en invierno, con la poca presión y el frío, no es de recibo que yo tenga que estar lavando a mi hijo con un cacillo, calentando agua», narra otra afectada.

La situación no es nueva pero se agrava por las altas temperaturas. Porque en La Fábrica están acostumbrados a tener problemas, sobre todo, por la poca presión. «Gemalsa dice que llevamos cinco meses de incidencias pero yo llevo diez años y es continuo. No salta el calentador, no funciona la lavadora...», indica Sensi mientras muestra el enorme cúmulo de cal sacado de las tuberías.

8 kilómetros de conducciones

Cuando la solución llegue, previsiblemente este viernes, los vecinos llevarán una semana sin agua. Ese día se prevé que llegue el motor que se ha roto e impide el suministro. Pero en La Fábrica advierten de que «si arreglan el motor pero no las tuberías, la situación se volverá a producir». «Pagamos lo mismo que el resto de vecinos y no tenemos un servicio de calidad», argumenta Conchi, que viene de Barcelona y pasa aquí solo un mes al año junto a su marido, oriundo de La Fábrica.

Según informan desde Gemalsa, el nacimiento que surte a La Fábrica está en el Frontil, sube a un depósito de rotura, baja a la realenga de Torreagicampe, llega a otro pozo y desde ahí va directo a la pedanía. Es una obra de ingeniería hidráulica de entre 8 y 10 kilómetros. Mucha recorrido para conducir agua con alto contenido en cal, como la de Loja, y que, además, requiere de ser impulsada, «como ocurre en todo el municipio, porque hay mucha agua, muchos nacimientos y manantiales, pero todos ellos muy bajos respecto a los núcleos de población», explica el concejal de Urbanismo, Joaquín Ordóñez, que, junto al alcalde, Joaquín Camacho, se reunió ayer por la tarde con los vecinos.

Los primeros problemas surgieron por la cal; entonces se cambiaron varios tramos de tubería y se inyectó ácido para desincrustar. Después se ha roto y sustituido varias veces el motor y la bomba. Por eso, como adelanta Ordóñez, el Ayuntamiento tiene sobre la mesa varias actuaciones pendientes. «Se está probando un láser que cambia la composición química del agua para que las incrustaciones de cal no se formen», afirma. Otras cuestiones serán el cambio de la conducción, demasiado estrecha, así como instalar un sistema de telegestión que informe de las incidencias antes de que los vecinos noten que no hay agua. Los afectados tienen esperanza de que esto se arregle. Pero son escépticos. «Si no cambia la cosa, habrá que empezar a movilizarse», avisan pendientes del grifo.

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