Siete copas y dos refrescos sin pagar, detonantes de la 'batalla campal' en la feria de Loja

La Junta Local de Seguridad pedirá mayor presencia de efectivos de Guardia Civil, mientras que parte de la ciudadanía habla de «clima de inseguridad», algo que niega el alcalde, Joaquín Camacho

IDEALLOJA

Tras la agitada noche que se vivió el pasado martes en el recinto ferial de Loja, la ciudad aún sigue debatiendo en redes sociales y en la calle sobre cuál es el problema que subyace a la riña tumultuaria que dejó varios heridos, dos detenidos y varias personas investigadas. El ambiente está tenso y hay indignación por lo ocurrido, que ha provocado que la caseta donde sucedieron los hechos haya decidido echar el cierre tras once años ininterrumpidos de trabajo por la diversión en las noches del ferial.

«Caseta La Lolita decide cerrar sus puertas por la falta de seguridad del recinto ferial. Agradecemos a nuestros clientes estos años de confianza en nosotros. Esperamos que toda la gente esté bien. Muchas gracias de parte de todo el equipo y sentimos despedirnos de esta forma», anunciaban los propietarios del local a través de sus perfiles sociales.

Los comentarios y reacciones se cuentan por cientos en las redes sociales en torno a un conflicto que, lejos de quedarse en una trifulca, ha calado entre los vecinos «hartos de que sean siempre los mismos y de que haya tanta impunidad», manifiestan muchos. «Son muchos los feriantes y responsables de locales de ocio que están pidiendo desde hace años más seguridad en la feria y en Loja en general; no compensa tanto trabajo si no hay un ambiente cómodo ante situaciones como estas, que cada vez son más frecuentes», comentan algunos vecinos vinculados al ocio y que prefieren mantenerse en el anonimato.

Incluso, en la tarde del miércoles, varios cientos de vecinos se concentraron espontáneamente a las puertas del Ayuntamiento para manifestarse contra lo ocurrido y pedir soluciones. Sin embargo, el alcalde, Joaquín Camacho, comprensivo con la indignación de la ciudadanía, no piensa que haya ese «clima de inseguridad» que algunos lojeños argumentan. «Quiero transmitir tranquilidad y sosiego; para nada hay un clima de inseguridad», comentaba al término de la Junta Local de Seguridad, convocada ayer de manera extraordinaria.

El origen de la pelea

Según los controladores, responsables del acceso al local, el conflicto surgió a raíz de siete copas y dos refrescos. Por los testimonios de estos trabajadores, principales afectados por la agresión, en un primer momento el grupo quiso entrar con unos refrescos -que llevaban varios menores-, pero los responsables de acceso a la caseta les indicaron que no era posible. Dejaron las latas y entraron sin problema; a continuación, pidieron en la barra siete copas y dos refrescos. Tras negarse a pagar, el propietario del local, para evitar conflictos, accedió a no cobrárselas.

«Después de aquello, salieron y, al rato, al querer volver a entrar y uno de nosotros decirles que no podían si no pagaban sus consumiciones, empezaron las agresiones», comenta uno de los porteros afectados. Tras casi media hora de batalla campal, llegaron las cuatro denuncias de los agredidos, que tuvieron que recurrir al PTS y a la Guardia Civil de Huétor Tájar. «Con botellas, vasos, cristales... venían a pincharte o a darte en la cabeza. A por cada uno, iban siete u ocho», relata uno de los agredidos, que dice estar «agradecido a la Policía Local, porque paró la pelea». «Tardó algo en llegar, pero la Policía dio la cara por nosotros«, comentan recordando aquellos momentos en los que también se echó un asfixiante gas pimienta y donde, afirman, »también hubo navajas«. «Llevo varios años en esto pero lo de esta vez no lo he vivido nunca. Venían a matarnos, simplemente por siete copas y dos refrescos», relata uno de estos controladores, que sufrieron diversas contusiones y heridas en la cara y el resto del cuerpo.

Más coordinación entre cuerpos

A raíz de este episodio, el Ayuntamiento lojeño celebró ayer jueves una Junta Local de Seguridad extraordinaria, formada por representantes de Guardia Civil y Policía Local, el alcalde, Joaquín Camacho, y un responsable de la Subdelegación del Gobierno. Según el alcalde, en ella «se elogió el trabajo realizado por la Policía Local, que actuó con las herramientas legales disponibles contra el incivismo de las personas que participaron en esta pelea». Tras recordar el reciente refuerzo de la plantilla, con cuatro nuevos policías, Camacho explicó que «se ha visto la necesidad de cubrir varias vacantes de Guardia Civil» que actualmente están sin ocupar en Loja. «Se ha puesto en evidencia la necesidad de que se aumente la presencia de agentes y se mejore la coordinación y comunicación entre ambos cuerpos ante situaciones como la vivida en la feria y que pueden darse en eventos multitudinarios», indicó el primer edil. Por otro lado, se han puesto las denuncias pertinentes en relación a varias amenazas -incluso de muerte- vertidas en las redes sociales en relación a esta riña con objeto de que »no haya sensación de que hay impunidad para aquellos que hagan actos delictivos«. «Se van a poner todas las herramientas para evitar que esto se produzca y para que los ciudadanos no tengan la sensación de que no va a haber consecuencias para los responsables de este tipo de hechos», insistió el regidor. Por su parte, el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Gonzalo Vázquez, criticó en una nota de prensa la falta de previsión del equipo de gobierno del PP en la organización del dispositivo de seguridad de la Feria «y que el alcalde convoque la Junta de Seguridad dos días después del incidente ocurrido en el recinto ferial», lamentaron.

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