La poesía se abre a los sentidos en 'Los rostros de la palabra'

La Facultad de Educación de la UGR abarca la singular muestra del poeta lojeño Juan Mª Jiménez, que quiere llevar el gusto por la expresión poética a todos los públicos

El autor, en uno de los espacios de la instalación. /FOTOS JORGE MARTÍNEZ MAROTO
El autor, en uno de los espacios de la instalación. / FOTOS JORGE MARTÍNEZ MAROTO
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

Hay poesía en todo y en todos. Todos somos 'poetas', todos somos autores de nuestras reflexiones, dueños de nuestra expresividad en formas múltiples. Todos somos sensibles a lo que nos conmueve, nos agrada, nos exaspera, nos complace y, al fin y al cabo, nos hace estar vivos. Y, con los sentidos, el poeta y periodista lojeño Juan Mª Jiménez vuelve a acercar la poesía bajo formatos y fórmulas diferentes pero, sin duda, eficaces para «llevar el gusto por la expresión poética a todo tipo de públicos», como el propio autor destacó en la inauguración de su muestra.

Está estos días, y hasta el próximo viernes 27 de abril, en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UGR. Se encuentra en todos sus pasillos, en su recibidor, en sus escaleras y rincones. Porque 'Los Rostros de la Palabra' es toda una instalación 'multipoética', con espacios para «el poeta que todos llevamos dentro», para descubrir poesía bajo nuestros pies, bajo la arena. Para sentirse retratado y observado como autor y receptor de expresiones poéticas que quizá a veces no entendemos como tales. Y de eso se encarga los 'rostros' de Juan Mª, de demostrarnos que hay poesía, hay sentimientos y sensaciones 'escritas', expresa o tácitamente, en cualquiera de los entornos cotidianos. En ladrillos, en estancias, en recovecos, en momentos de la vida.

La propuesta artística -innovadora, educativa e interactiva a partes iguales- está precisamente en el centro donde se forman los futuros docentes y ha contado con la colaboración del decano Javier Villoria, la profesora Cristina Pérez Valverde y el vicedecano de Extensión Universitaria, Antonio Fernández. Juan Mª Jiménez demostró entre aulas y alumnos que, con espacios diferentes y distintas formas de vivir la poesía, ésta se puede hacer más accesible para el gran público, acostumbrado a ver el hecho poético como algo 'de minorías'.

De una forma entretenida y libre, la muestra invita al visitante a convertirse en poeta con un curioso «Poetacall». De los videopoemas intimistas y rompedores, sobre temas como la desnudez de la soledad, a «Los vértices del caos», donde centenares de papeles desechados y unas vallas de obra indican que ese es el sitio de «la construcción en medio del caos creativo». Todo es poesía. También en el «Placer solitario», donde el visitante puede ver un videopoema erótico, protegido tras un biombo traslucido, mientras que en «Los gozos prohibidos» Jiménez invita a un ejercicio de voyeurismo poético. Una cómoda «Sala de ser o estar', que invita a sentarse y leer tranquilamente lcomo cualquier lector hace en su hogar, o 'El verso travestido', donde el público tiene oportunidad de reescribir un poema del autor, son otras de las estancias de esta instalación donde, insistimos, todo es poesía.

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