‘Venta del Rayo’, el deber de la memoria

Encarna Castillo con su libro.
Encarna Castillo con su libro. / FOTO JORGE MARTÍNEZ
  • PRESENTACIÓN EDITORIAL

  • Encarna Castillo, catalana de origen lojeño, presenta en Loja el libro en el que recupera la figura de su abuelo, fusilado en la Guerra Civil, justo hace ahora 80 años

En ‘Venta del Rayo’ la portada lo dice todo. Hay un hueco, el de una persona a la que durante muchos años apenas se pudo nombrar en público y costaba recordar para no “abrir heridas”. Era Juan Castillo López, un vecino del anejo lojeño de Venta del Rayo al que fusilaron en la Guerra Civil, como ocurrió con los en torno a 900 vecinos de la zona que, según el historiador salareño José Montero, puede haber enterrados “sólo en la fosa común del cementerio lojeño”.

Su nieta, Encarna Castillo, ahora ha querido recuperar su figura, su historia, “esa que muchos se han empeñado en borrar”, en recortar de la foto, la que llevaba en el pecho su padre e hijo del represaliado. Según Castillo, ‘Venta del Rayo’, que ha prologado Baltasar Garzón, es la reconstrucción de los primeros seis meses en Loja y Venta del Rayo tras el golpe de Estado franquista de julio de 1936. “Y también es la crónica de la investigación que realicé para saber qué había ocurrido con mi abuelo”, cuenta esta catalana de origen andaluz, como ella misma se define, que asegura haber hecho una catarsis con este libro. “Sentía el deber de la memoria, sabía que no estaba escribiendo mi historia sino la de mucha gente”, explicaba en la presentación de este trabajo de investigación, que se daba a conocer en el Pósito de Loja justo el 17 de abril de 2017, “casualmente justo 80 años después de que mataran a mi abuelo, al que tras un simulacro de juicio, fusilaron en las tapias del cementerio de Granada”, detalla emocionada Encarna.

Allí acabó su historia para muchos, incluso para su hijo, el padre de Encarna, que dice ahora “entender” por qué éste “tenía que esconder que su padre había sido fusilado para hallar trabajo en Cataluña, a donde se fue en 1957”. A juicio de la autora, “ahora es posible recuperar la memoria de estas víctimas, 50.000 sólo en Andalucía, de las que la generación de mi padre tuvo el dolor de hablar pero que nosotros, los nietos, sí podemos abordar”. Encarna dice que sí, que se puede pasar página, pero que “en una democracia dignificar a los muertos es necesario; es cuestión de derechos humanos”, aseveraba ante el numeroso público que presenció el estreno del libro, incluido el alcalde de Loja, Joaquín Camacho, y el concejal de Cultura, José Antonio Gómez.

A raíz de la muerte de su padre, esta catalana de origen lojeño empezó a investigar sobre su abuelo, del que sólo sabía “que era un buen hombre que murió en la guerra por sus ideales”, dice. “Sentí la necesidad de restaurar la historia que el franquismo le negó. Y mi sorpresa fue que la información sobre la guerra civil en Loja es escasa y dispersa”, comenta Encarna, que dice sentir “indignación” porque que no se hable lo suficiente, ni siquiera en los contenidos educativos, sobre este episodio de la historia del país.

"No es otro libro de la guerra civil"

Esta escritora dice que no quería escribir “otro libro sobre la Guerra Civil”. Y, más allá de hablar de cómo fue ese mes de resistencia de Loja, hasta que el 18 de agosto del 36 entró el frente nacional en Loja, Castillo ha hecho un ejercicio de introspección de su propia identidad. “En ese mes de resistencia pasaron muchas cosas en Loja. Mi abuelo era un jornalero sin tierras y defendía la República porque para ellos era una mejora en su forma de vida”, argumenta la nieta de este vecino de Venta del Rayo. Encarna Castillo asegura, ahora con su libro en la mano, que, al elaborarlo, se dio cuenta que no sabía nada de sí misma. “Hasta que no supe de mi familia, no entendí mi propia historia, mi identidad”, recalca la autora, que, con su perspectiva personal e histórica de lo ocurrido a los fusilados o represaliados durante y después de la Guerra Civil, quiere recordar “algo silenciado durante muchos años”. “Esta historia es mía pero es de toda Loja”, reitera Encarna en la tierra de su abuelo.

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