Un entrenamiento para vivir con el cáncer

Un entrenamiento para vivir con el cáncer
  • Inmaculada Jiménez es una lojeña que ha hecho del deporte y el optimismo las mejores armas para «vivir con el cáncer» y superarlo

Inma Jiménez es una lojeña que supera cada día la lucha contra el cáncer de mama con mucho optimismo y una energía que le han hecho practicar deporte desde prácticamente el momento en que acabó las últimas sesiones de radioterapia. «Me acabo de enterar de que tenía que haber esperado a los seis meses para empezar a hacer deporte», comenta Inma, que forma parte de un grupo de la AECC de Granada que estudia actualmente la vida deportiva tras el tratamiento de la enfermedad.

En poco más de un año la vida de Inma ha cambiado, aunque en realidad, hablando con ella, no tanto. «Hay que aprender a vivir con la enfermedad; no puedes dejar que te supere ni que tú te creas más fuerte que ella», dice con una seguridad aplastante. Y es que desde que en octubre de 2015 le diagnosticaran cáncer de mama en grado dos hasta que acabó el tratamiento un año después, Inma ha pasado doce meses de difíciles operaciones, ocho sesiones de quimioterapia y varias de radioterapia; y todo ello le han hecho ver la vida con más energía si cabe. «No estaba dispuesta a perder un año de mi vida; así que he intentado vivirla lo mejor posible», cuenta esta luchadora por la que el Ayuntamiento de Atarfe, donde vive actualmente, y la AECC han decidido organizar la ‘I Marcha contra el Cáncer. Reto Inmaculada Jiménez’ de esta localidad.

La carrera, el 2 de abril

Curiosamente se va a celebrar el 2 de abril y el 30 de marzo habrá un concierto benéfico. «Justo el mismo día que comencé la quimio», recuerda Inma, que, aunque enérgica, no puedo esconder lo duro que es mirarse al espejo cuando estás viviendo el drástico tratamiento que rodea esta enfermedad. «Sigues siendo tú, pero a veces te cuesta reconocerte, es como si tuvieses la cara borrada», admite Inma, que se preparó psicológicamente un mes antes de raparse su larga cabellera. «Había que hacerlo, y lo hice; nada de llantos ni lamentaciones. Hay que vivir las cosas como vienen y disfrutar cada día de la mejor manera». E Inma lo hizo y se fue a merendar un pionono.

Y lo sigue haciendo, porque resulta complicado encontrarla en casa. «Decidí tomármelo como un reto, como ahora lo de correr. No me podía permitir perder un año de mi vida y lo he intentado vivir lo mejor posible», asegura Inma, que es fuerte pero admite que al finalizar el tratamiento tuvo «un bajón» importante. «Al final estás cansada, ves la devastación del tratamiento. Quieres verte físicamente bien y eso no pasa de un día para otro», comenta esta lojeña «presumida» que no ha renunciado casi nunca a pintarse y ponerse sus tacones.

En el deporte, el optimismo y la actividad, Inma ha encontrado sus mejores armas para luchar contra el cáncer. En la AECC no para, pero además Inma no ha dejado ni el gimnasio ni el zumba ni el ciclo. «Siempre me ha gustado cuidarme y ahora sigo igual, pero además me he animado a correr». Empezó –cuenta– dando vueltas al ferial de Atarfe. Cada día una vuelta más. Luego empezaron los trotes y ahora ya ha corrido una carrera de 5 kilómetros en El Chaparral. «Me ha servido de entrenamiento, porque la de Atarfe será igual», explica esta vitalista mujer.

El reto de Inma comenzó, dice, cuando le diagnosticaron la enfermedad. «La

vida te cambia cuando ves la palabra carcinoma, pero intenté llevar la enfermedad como un reto, que no pudiera conmigo», relata. Durante este tiempo Inma se ha ‘autoimpuesto’ una dieta de lo más saludable y eso, sumado a su buen estado de salud previo, ha hecho que la mejoría haya sido mucho más rápida. «Eso dicen los médicos. Con la radioterapia no he notado nada», comenta, sabiendo que lo fundamental en esto es estar preparado psicológicamente.

Normalizar la enfermedad

El carácter positivo de Inma le hace decir algo que no todo el mundo entiende. «La enfermedad también tiene cosas buenas, aunque cueste creerlo. Valoras todo, conoces gente, respiras el aire, ese que me da en la cara y que tanto me ha animado a correr». Sin embargo, esta luchadora es consciente de que mucha gente se hunde y por eso confía en que su reto dé ánimos a otros que están pasando lo que ella pasó. «La vida nos está dando otra oportunidad. Así que a la calle y a vivir», afirma esta voluntaria de la AECC en cuyos planes nunca entró la depresión. «Ya tengo una enfermedad y no quiero otra».

Para Inma es fundamental normalizar la enfermedad. «Necesitamos cariño, que nos cuiden, que nos pregunten por la calle. Hay gente que, incluso después de recuperarme, me evitan porque no saben qué decirme», asevera, consciente de los reparos que encuentran algunas personas para tratar a los enfermos de cáncer.

Inma considera que el optimismo es lo mejor que puedes tener en estas circunstancias. «Me estaban pinchando en las sesiones y yo lo veía como una menos para acabar». Y con esa vitalidad afronta el reto que ella ‘abre’ este 2 de abril, para ser cada año el de alguien que esté viviendo la enfermedad. «Si esto sirve para que la gente afronte el cáncer de otra forma, me doy por satisfecha. Eso, o que simplemente alguien se anime a colaborar, a participar en la carrera, a vivir plenamente cada momento de la vida», afirma con tono alentador.