Un recorrido ‘por la fuerza del agua’

Momento de la inauguración de la muestra de la Alcazaba.
Momento de la inauguración de la muestra de la Alcazaba. / JORGE MARTÍNEZ
  • CULTURA

  • El museo de la Alcazaba de Loja recoge la evolución y utilidades de los 58 molinos que ha llegado a tener la ciudad

“Sigue el agua su camino y, al pasar por la arboleda, mueve impaciente la rueda del solitario molino… y allá en el fondo del caserío, a la par que el hombre, trabaja el río”. Son los versos de un hermoso poema que quisieron recitar los hermanos Ángel y Manolo Serrano, de familia de molineros y dueños del antiguo molino de harina de La Esperanza. “Yo puedo decir que, en mis tiempos, he trabajado como hace 300 o 400 años atrás, con los las piedras francesas y los saltos del agua”, decía orgulloso uno de ellos mientras señalaba la imagen del ingenio que conoce bien. Es uno de los que cuenta ‘Por la fuerza del agua’, que es el título de la nueva muestra del museo de la Alcazaba de Loja, donde diversos elementos, paneles y hasta obras de arte explican la importancia histórica que tuvieron –y tienen–los molinos en el municipio. Se tiene constancia de que hubo en otros tiempos más de medio centenar de estos ingenios, que servían para labores tan distintas como la fabricación de harina, papel, tejidos y hasta chocolate.

La exposición, que se podrá ver hasta bien entrado 2017, se basa en el concienzudo trabajo de investigación realizado por David Gómez, un joven arqueólogo lojeño que ha estado varios años ocupado en esa parte de la historia de su pueblo de la que apenas se sabe. Con el apoyo de la Fundación Ibn al-Jatib de Estudios y Cooperación se difunde parte de este trabajo, la más divulgativa. “Esta exposición supone un acercamiento a la importancia real del agua en Loja, también como fuente de energía desde tiempos medievales”, destacaba durante la inauguración el concejal de Cultura, José Antonio Gómez. “El museo tiene por objetivo difundir la historia de Loja y los molinos forman parte de su patrimonio etnográfico”, mencionaba por su parte Rosana Cansino, restauradora del centro museístico.

‘Por la fuerza del agua’ recorre así parte de esa diversidad de instalaciones manufactureras hidráulicas, donde se desarrollaban oficios tradicionales como el de molinero o herrero, antaño fundamentales en la actividad económica de cualquier ciudad. Oficios como los que también conocen de primera mano la familia de panaderos Malagón, de Riofrío. Y en Loja, que tiene uno de los pocos martinetes que hay en la provincia y en Andalucía, la tipología de los ingenios es cuanto menos variada, tal y como refleja el estudio de David Gómez y la exposición que lo divulga. En documentos del Archivo Histórico Municipal y en publicaciones sobre regadíos y molinería, se han localizado entre los siglos XV y XIX 34 molinos y fábricas harineras, 8 molinos de aceite, 4 batanes de paños, 3 molinos de papel, 2 fábricas de chocolate, 2 fábricas de, 4 aserraderos de piedra y una fábrica de aguardientes. “Hasta alcanzar un total de 58 ingenios, lo que da idea de la actividad que hubo en Loja”, subrayaba por su parte el alcalde de Loja y presidente de la fundación Ibn al-Jatib, Joaquín Camacho.

El arte del IES Virgen de la Caridad

“Los molinos convirtieron la localidad en un centro productor y exportador, como ocurrió con los metales salidos del martinete de Riofrío hasta toda la comarca y más allá de Antequera", contaba el historiador a IDEAL en una entrevista pasada. David Gómez refería entonces que fue precisamente a raíz de descubrir la belleza e historia del martinete de Riofrío, una antigua fábrica de cobre del siglo XVIII, cuando empezó a buscar todo lo que diera pistas sobre los antiguos molinos de agua lojeños. Y ahora en parte consigue que se conozcan más, porque esta muestra expone claramente el potencial preindustrial que Loja tuvo gracias a la “fuerza del agua”.

Con el diseño de Fernando Cienfuegos y los dibujos y fotografías de los alumnos de Artes del IES Virgen de la Caridad, este interesante recorrido por los molinos de agua de Loja despliega muchos datos que, como el propio alcalde reconoció, muchos lojeños desconocen. “La fundación quiere dar a conocer la riqueza cultural e histórica de Loja y ese es el objetivo de esta exposición”, decía animando a la visita, que, desde luego, resulta más que ilustrativa de estos “molinos de historia”.

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