Loja se prepara para el sorteo de la Lotería de Navidad

Mari Pepa y Celina, las 'hadas madrinas' de Loja

Celina y su madre Mari Pepa, ante la ventanilla desde la que tantos premios han salido. /FOTOS: JORGE MARTÍNEZ MAROTO
Celina y su madre Mari Pepa, ante la ventanilla desde la que tantos premios han salido. / FOTOS: JORGE MARTÍNEZ MAROTO

La administración de la Plaza de la Constitución lleva desde hace más de un siglo repartiendo premios, entre ellos dos ‘especiales’ de los que pocos puestos pueden presumir

NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

Mari Pepa Burgos -y ahora su hija Celina Escobar- son las responsables de la administración de Lotería nº 1 de Loja, en la céntrica e histórica plaza de la Constitución. Y llevan tras de sí la historia de una gran familia de ‘loteros’ y, sobre todo, ‘loteras’, porque, aunque el negocio lo comenzó el abuelo de Pepa, a principios de siglo pasado, la administración la han regentado sobre todo mujeres. Son 'hadas madrinas' para muchos lojeños y vecinos de toda España. "Nos piden números de muchos sitios; somos una administración con solera y con mucha suerte. Hemos repartido muchísimos premios y muy buenos", recalca esta lojeña, que irradia simpatía y optimismo.

Las ventanillas de la familia Burgos tienen en su haber el logro de ser una de las pocas españolas que han repartido dos premios especiales, un billete multimillonario -de 500 millones de pesetas primero y 3 millones de euros después- para un sólo agraciado. "Esto es como un confesionario; le toca a alguien un premio importante y nadie quiere que se sepa. Aunque es muy difícil, y más en un pueblo", comentan Mari Pepa y su hija Celina, arquitecta de profesión, y ahora además responsable de esta conocida administración, que reparte al año en torno al millón y pico de euros sin contar los premios ‘grandes’.

"Estamos entre las administraciones que más proporción de premios da en relación a sus ventas", insiste Celina, que vaticina alguna sorpresa para su administración mañana 22

Mari Pepa Burgos ha sido administradora -hasta hace poco y desde que murió su madre- de esta oficina de Lotería, una empresa familiar que comenzó cuando al abuelo de esta lojeña inicio la primera oficina 'lotera' de Loja, "mucho antes de la guerra", a principios del siglo XX. "Tenía una tienda y un amigo, el responsable de la administración de Mesones José Sancho, le animó a pedir la administración", cuenta Mari Pepa, que sucedió a su abuelo y a su madre y, desde este mes de enero, le ha pasado el testigo a su hija. Ella ahora espera impaciente la mañana mágica del 22. "Recuerdo ese día siempre como algo especial en casa, escuchando la radio o viendo la tele desde primera ahora", comenta esta joven, que asegura que este negocio es pura positividad y alegría. Al fin y al cabo venden ilusión y "muchos premios". "Estamos entre las administraciones que más proporción de premios da en relación a sus ventas", insiste Celina, que vaticina alguna sorpresa para su administración el próximo 22. "No creo mucho en las corazonadas, pero lo cierto es que llevamos una racha de suerte buenísima", asegura, mientras que su madre relata las muchas anécdotas que deja un negocio en el que todo el que entra lo hace con la esperanza de lograr una 'pellizco' que mejore su vida material.

"Solera y suerte"

Curiosidades, miles para contar. "Hubo un tiempo en que esto se llenaba de colas tras el fallecimiento de alguien con dinero; ¡decían que eso traía más dinero para repartir!", comenta risueña Mari Pepa, satisfecha del cariño de su clientela, que no se ha resentido en general ni en años difíciles. "La administración ha sido nuestro sustento de siempre y además hemos tenido muchísimos empleados. Antes teníamos vendedores en los pueblos de alrededor; ahora se vende lotería sobre todo en ventanilla", cuenta señalando a las empleadas del negocio. "Tenemos solera y suerte; hemos vendido muchos premios gordos", dice Mari Pepa, que relata cómo un año su madre le pidió a Fray Leopoldo un gordo “aunque a ella no le tocara”. Y cayó. También estaba en trámites de pasarle la administración a su hija, cuando ésta ya vendió un segundo premio y, al poco, un primero de la lotería del jueves. Hace cuatro años el Quinto Premio de la Lotería de Navidad se vendió en esta administración. "Vendimos las series completas; cayó en domingo cuando ya no lo esperábamos. Me llamaron de la radio y ni siquiera sabía que habíamos vendido el premio", recuerdan. Fue un número repartido: 160 billetes, 1600 décimos que se repartieron por gran parte del Poniente. "Eso es lo más satisfactorio; porque a nosotros nos hace tanta casi ilusión como a nuestros clientes", admiten mirando al calendario de diciembre.

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