El Genil se desborda y anega Huétor Tájar y Villanueva Mesía

El río, a su paso por Villanueva Mesía./Alfredo Aguilar
El río, a su paso por Villanueva Mesía. / Alfredo Aguilar

La crecida del río ha hecho que los que quieran entrar a estas localidades tengan que realizar un rodeo

NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

El desbordamiento del río Genil en Huétor Tájar -algo habitual con las crecidas producidas por las lluvias en esta parte del Poniente- ha provocado el desvío de vehículos por la vega en dirección a Loja, puesto que se ha cortado al tráfico el acceso al municipio por el único puente del que dispone.

En Villanueva Mesía, la situación ha sido parecida y la zona se ha hecho intransitable por la crecida del río. Según el alcalde de Villanueva Mesía, José Antonio Durán, allí el paso de vehículos se está desviando por un parque "para darle salida a tanto coche". "Al cortar Huétor, la gente viene por aquí", indicó el primer edil.

La Policía Local de Huétor prevé que el puente se pueda volver a abrir al tráfico a lo largo de esta noche o a primera hora de la mañana del lunes para facilitar la actividad diaria del municipio.

Según la policía hueteña, los trabajadores de limpieza permanecen a la espera de que comience a bajar el caudal para poder intervenir en la calzada, prepararla para el paso de vehículos y que se pueda así restablecer el tráfico rodado.

Hay que tener en cuenta que este puente es fundamental para los vecinos de Huétor -y sus empresas y cooperativas agrarias- pero también para los municipios como Montefrío o Algarinejo, que recurren a la carretera hueteña para reducir trayecto. Las entradas por la vega -tanto por Loja como por Villanueva- aunque son la alternativa para circular en estos casos, también suelen verse afectadas por tramos anegados cuando se produce la subida del río. Además, el puente une Huétor con su anejo Venta Nueva, donde hay una escuela infantil entre otros servicios públicos.

En circunstancias como esta es cuando se pone de manifiesto la necesidad de Huétor del segundo puente, que comenzó a construirse con unas características capaces de asumir crecidas como la de este fin de semana pero que está estancado desde hace varios años por motivos económicos primero y ahora porque la empresa adjudicataria está en concurso de acreedores y tiene que volverse a licitar la parte del proyecto que queda por ejecutar.

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