La 'lección' de Alodane

Desde hace 26 años, las familias de Alodane lideran en Loja sus propias iniciativas y recursos para, a falta de soluciones públicas más eficaces, mejorar las oportunidades y el desarrollo integral de sus hijos, con necesidades específicas

La 'lección' de Alodane
FOTOS: JORGE MARTÍNEZ MAROTO
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

Alodane –antes Alodam– lleva más de 25 años dando una lección: la de que, cuando las cosas no son fáciles ni hay recursos accesibles para atender las realidades más diversas, la fuerza para afrontar las cosas viene de la unión de muchas voluntades.

En un sistema que tiende a atender a todos por igual, con métodos que más que despertar lo diferente, lo original, lo propio, suelen homogeneizar el aprendizaje con contenidos y estructuras cerrados, lo diverso, lo que no encaja en esa metodología de desarrollo integral, se vuelve fácilmente etiquetable. Y contra eso lucha, ahora con más fuerza, Alodane, la Asociación Lojeña de Atención a las Necesidades Especiales, que precisamente ha dejado atrás su antigua denominación –Alodam, Asociación lojeña de Ayuda al Minusválido– para captar la atención de un amplio abanico de personas. Son niños y adolescentes como Rafa, Ana, Rubén, Diego o Laura, que tienen necesidades temporales o permanentes que no hallan respuesta en el sistema educativo o social general pero que han de ser atendidos igualmente.

Estas familias se unieron en su día para compartir experiencias y contar con sus propios recursos y servicios –a falta de soluciones eficaces por parte de las administraciones públicas–. Y ahora, a su oferta de refuerzo educativo, musicoterapia y logopedia, quieren sumar prestaciones tan distintas como una sala de fisioterapia o un aula de Pedagogía Montessori, que necesitan nuevas instalaciones distintas a las actuales, en los bajos del antiguo centro de Salud.

«Estamos hablando de abrirse al mundo. Todo lo que sea diversidad requiere una atención distinta. Por eso, con proyectos como el Aula Montessori, queremos abrirnos a muchas necesidades, a niños que no están en ningún sitio», precisa la madre de Rubén, Mª José Sanjuán, que además de docente es miembro de la asociación. El concepto de discapacitado y el «estigma» no lo llevan bien las familias, consideran desde Alodane. «Mi hijo no va ahí porque no es discapacitado. Esa mentalidad la tenemos por desgracia todavía. Y hay que asumir que no tienes porqué tener discapacidad para tener necesidades del tipo que sea», recalcan.

A su oferta de refuerzo educativo, musicoterapia y logopedia, el colectivo quiere sumar una sala de fisioterapia o un aula de Pedagogía Montessori

Acabar con las etiquetas

El cambio de denominación busca la inclusión y ampliar el campo de las familias y menores que puede abarcar este colectivo. Creen que hay que superar esa «etiqueta de la discapacidad». «En Loja y la comarca hay por desgracia niños sin ubicarse porque no saben dónde y para eso queremos seguir creciendo en socios, en voluntarios, en servicios y en posibilidades», subrayan desde la asociación que actualmente tiene 70 miembros, de los que más de 30 asisten a terapias varias que sufraga el colectivo gracias a cuotas y a la ayuda que las iniciativas ciudadanas prestan. «Nuestro presupuesto actual es de unos 3.000 euros y a veces no llegamos», dicen, conscientes de que para aumentar sus servicios el colectivo ha de seguir creciendo.

Desde la asociación, que con la fuerza de muchas familias unidas se mantiene 26 años después, ahora se busca abrir la mente de la sociedad en general, para que, desde la inclusión, se atiendan realidades diversas que pueden ver mermadas sus oportunidades por no mirar de frente al problema, sea este una leve inmadurez o una enfermedad rara, pasando por TDAH, dislexia, parálisis cerebral o AACC (Altas Capacidades). Lo que se ha propuesto Alodane es atender esa diversidad que el sistema no asume ni sabe atender adecuadamente hasta el punto de poder perjudicar el desarrollo integral de una persona. «Queremos hacer reflexionar a mucha gente que está en tierra de nadie sin encontrar la forma de mejorar esa situación», comentan desde la Junta Directiva de este colectivo, presidido actualmente por José Luis Ruiz.

«Y hay muchas ocasiones en las que lo que hay que atender para mejorar los resultados son cuestiones motivacionales, cambiar la forma de trabajar, el método de aprendizaje»

Cuando nos encontramos con una persona diversa, surgen a veces los prejuicios, esos que quiere eliminar Alodane, en otra de las muchas lecciones que da a la sociedad del Poniente y de la provincia. «A veces no es la sociedad la que etiqueta; son los propias familias. Y hay muchas ocasiones en las que lo que hay que atender para mejorar los resultados son cuestiones motivacionales, cambiar la forma de trabajar, el método de aprendizaje», apuntan desde esta asociación, cuyo nuevo proyecto, el Aula Montessori, espera contar con el apoyo del Ayuntamiento, que se ha comprometido a ceder una nueva sede para el grupo de familias.

El paso que no da la escuela

Además de la futura sala de fisioterapia, el gran paso de Alodane será ese aula didáctica basada en la elogiada pedagogía de María Montessori. Un aula para desarrollar en el niño la independencia y respetar la psicología natural, un espacio de aprendizaje distribuido por rincones según las áreas de trabajo: un área de la vida práctica, relacionada con el desarrollo de la vida cotidiana: el área sensorial, vinculada con la estimulación de los sentidos; el área cultural, unida a aspectos de la historia, geografía y astronomía; el área matemática, donde se trabajarán cantidades, operaciones, fracciones, decimales, etcétera; el área del lenguaje, para la comunicación oral y escrita; y el área de música, donde se trabajará con instrumentos musicales, ritmos, canciones...

«El sistema está hecho para homogeneizar, para hacer personas iguales. Pero hay personas para los que A no funciona y sí B, o C»

«Muchos niños están desorientados y eso es lo que queremos atraer. Atender esa necesidad, esa diversidad de perfiles, en un momento fundamental de su vida. Hay que cubrir su necesidad, sea fisiológica, lingüística, motivacional», reiteran, seguros de que la clave está en hacer ver, en no mirar para otro lado, que es la forma de conseguir la inclusión de verdad.

Hay niños que tienen una leve inmadurez, no llevan a la abstracción, porque se quedan en lo procedimental. El niño no llega más allá porque mucha veces en la escuela se mecaniza todo. Luego llegan los razonamientos, la abstracción y demás. «Y hay niños que no dan el salto porque no lo ven, por mucho que le pongas 20 sumas o restas. No entienden el concepto real para generalizar y ahí estamos», cuentan. De ahí el aula Montessori, para dar el paso siguiente que no está dando en muchos casos la escuela, el sistema educativo, por falta de recursos, aulas con demasiados alumnos, temarios y estructuras didácticas marcadas... «El sistema está hecho para homogeneizar, para hacer personas iguales. Pero hay personas para los que A no funciona y sí B, o C», argumentan algunas familias de esta asociación, que pretende ofrecer soluciones a muchas personas del Poniente Granadino para una realidad más frecuente de lo que se piensa.

Por eso, desde Alodane, confían en que todas esas familias de la comarca que no saben cómo actuar ante las necesidades temporales o permanentes de sus hijos, se sumen al colectivo, que prevé seguir dando pasos, tanto para ofrecer los servicios más innovadores para responder a cada situación como para seguir dando lecciones a una sociedad que no siempre asume que la diversidad está en cada uno de nosotros.

Más información a través del correo electrónico de la asociación Alodane (asociacionalodane@gmail.com) o en el teléfono 601 604 627.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos