Una familia lojeña reclama personal «cualificado» para atender a su hija en el transporte escolar

N. G. M. es introducida en el interior del vehículo que la transporta a diario hasta Granada. /N. J. G.
N. G. M. es introducida en el interior del vehículo que la transporta a diario hasta Granada. / N. J. G.

Acompañada durante once años por una camillera, cuenta ahora con un monitor que, aunque ha recibido «formación» según Educación, para los padres no se ajusta a las necesidades de la chica

Noelia Jiménez García
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALOJA

Tras once años con la tranquilidad de que su hija iba acompañada a su centro educativo por una persona que «sabía cómo atenderla», Plácida y José María se han encontrado desde el comienzo de curso con «la preocupación de no saber qué puede pasar si la niña sufre una crisis o necesita que le pongan el rescate, el dispositivo para desobstruir las vías respiratorias», dice la madre de N. G. M. Esta chica lojeña, de 17 años, tiene una enfermedad rara que, entre otras cosas, requiere una atención sanitaria muy específica. «Hay que retirarle las mucosidades, conocer el protocolo si sufre una crisis...», cuenta Plácida, que, como su marido José María, dice sentir desasosiego desde que la chica ha dejado de estar atendida por una camillera en el largo traslado desde Loja a Granada, para contar ahora con el acompañamiento de un monitor de transporte escolar que, para la familia, no se ajusta a los claros requerimientos de carácter sanitario que tiene su hija.

Según estos padres, la niña necesita personal especializado, una persona que, más allá de acompañarle, sepa cómo actuar ante cada necesidad que se puede dar en los más de 50 minutos de camino que hay en ambulancia desde el centro histórico de Loja hasta el también neurálgico colegio Clínica San Rafael. Tras la reclamación de la familia a la delegación de Educación, y después de «muchas vueltas y llamadas» por este organismo, Planificación Educativa y la empresa de trabajo temporal que contrata al acompañante, la familia está «desesperada y preocupada», porque la solución dada por la administración -formar al monitor de transporte- no convence a esta madre y este padre. «Nos dice que le han dado una charla. Que le han dicho que tiene que poner a la niña de lado si le da una crisis, cómo usar la perilla para retirarle las flemas y ya está», asegura Plácida. «Si le pasa algo a la niña, ellos serán los responsables», dicen, sin querer resignarse ante una solución que consideran «insuficiente y mal gestionada».

«Si el trámite se hubiera hecho a tiempo y los papeles que se iban a mandar a Planificación se hubieran agilizado, mi hija podría seguir teniendo a la camillera y no se hubiera llegado a contratar al monitor», asegura su madre. Dicen esto porque durante los primeros días de curso la camillera siguió dispuesta a acompañar a la niña, a la espera de que se resolviera la reclamación de los padres pidiendo la continuidad del servicio con las mismas condiciones que antes. «Por lo visto hasta ahora el servicio de ambulancias contrataba a la camillera. Pero ahora es delegación quien aporta el monitor escolar directamente, con lo que la empresa de transporte optó por contratar a la mujer que atendía a mi hija para otros servicios. Y no se llegó a dar la oportunidad de que ella siguiera por cuenta de Educación las dos horas del trayecto», aducen.

Formación

El delegado de Educación, Germán González, indicó a IDEAL que hace unas semanas se reunió con los padres. «Se concretó con el Servicio Andaluz de Salud que se formaría al monitor; es una formación que requiere su tiempo y además tiene que ser a través de profesionales», explica el delegado, que insiste en que la formación es «la mejor respuesta a este caso; dar la misma formación que en su momento recibió la camillera, entonces a cargo de la empresa». «Hay que entender que no es un transporte sanitario sino educativo. La chica está atendida durante el recorrido, aunque somos conscientes de que la familia plantea una serie de inquietudes que debemos responder», recalca el máximo representante de Educación en Granada.

Sin embargo, «una charla -según los padres-» no es formación suficiente. «Hemos escrito al Defensor del Pueblo, llamado a los medios... La delegación ya ha dicho que no puede hacer nada más; como mucho alargar la formación», apunta la familia, que reitera las múltiples necesidades que puede requerir su hija durante el camino, como evitarle atragantamientos y golpes al convulsionar o ponerle el rescate. Según los padres, la normativa plantea para estos casos la compañía de un monitor de educación especial «o, en su defecto, un monitor cualificado». «Pero al monitor actual ni siquiera se le ha formado en Primero Auxilios. No pedimos que se salten la norma sino que, usándola, habiliten personal cualificado para las necesidades de nuestra hija», concluye la familia, cansada de que la excesiva burocracia «ralentice la solución a cualquier problema».

 

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