La catástrofe de Riofrío pone sobre la mesa la necesidad de más medidas preventivas

Un hombre limpia el salón de su vivienda, llena de barro / ALFREDO AGUILAR

Tras demostrarse que los trámites de autorización de la limpieza del río no fueron operativos, ahora se plantea un convenio entre Ayuntamiento y Confederación para agilizar tareas que hubieran amortiguado los efectos de la riada

Noelia Jiménez García
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

No han pasado ni 24 horas desde la riada que ayer asoló Riofrío, por causa de la descomunal crecida del arroyo Salado y un desbordamiento que llegó hasta el Frío. Se llevó por delante coches, enseres y hasta muros de las viviendas y edificios cercanos al río, entre ellos la iglesia y el consultorio. Pero, pese al poco tiempo transcurrido, nada se ha parado en este pueblo de Loja, que ya hace once años padeció una catástrofe parecida. «Esto es la crónica de un muerte anunciada. Habíamos pedido la limpieza de los ojos de los puentes en abril. En el río no se ha actuado en los últimos años. Le pido a los organismos competentes que se aprenda de esto para que no haya una tercera vez», decía emocionado el alcalde pedáneo de Riofrío, Alejandro Aguilera.

Lo cierto es que a la preocupación de los hosteleros afectados y de vecinas como Amparo Morales, que ha visto su vivienda destrozada, se une la pregunta del día después. «¿Y ahora qué pasa con Riofrío?». En boca del alcalde, Joaquín Camacho, y la subdelegada del Gobierno de España, Inmaculada López, se repetían palabras de «coordinación y rápida respuesta» y de «ejemplo de colaboración institucional». Pero también de prevención y de medidas que permitan amortiguar en el futuro las consecuencias de este tipo de catástrofes. Tal y como demuestran los documentos aportados por el primer edil lojeño, «en junio el Ayuntamiento de Loja solicitó a la Confederación que le autorizara para limpiar los puentes pero en julio el organismo daba aún un plazo de seis meses para responder y además advertía de que, de actuar, podría haber sanciones», comentaba el regidor, que volvió a insistir en que a partir del martes comenzará a funcionar una Oficina de Atención al Damnificado para coordinar la evaluación de daños que permitan la declaración de Riofrío como 'Zona Catastrófica'.

Según Inmaculada López, desde la Subdelegación del Gobierno «se van a evaluar los daños para trasladarlos a otro niveles». «Es importante que esta prevención se hubiera hecho con tiempo. Por suerte, no ha sido trágico, porque no ha habido pérdidas personales, pero sí muy grave», valoraba la subdelegada, que insistía en la necesidad de que haya «ese convenio a largo plazo» que permita agilizar las actuaciones en los cauces y puentes de Riofrío y de otros puntos de Loja, como el Genil, el arroyo Neblín o Los Infiernos. Y es que en abril el alcalde pedáneo de Riofrío registró en el Ayuntamiento de Loja la petición de limpieza de cauces y puentes. El Ayuntamiento trasladó el asunto a la Confederación y en mayo recibía la respuesta de que «las actuaciones en cauce urbano son municipales». Posteriormente el Consistorio solicitó autorización para actuar -en un expediente de junio- y en julio el organismo hidrográfico daba un plazo de seis meses de respuesta que no ha llegado a materializarse.

Según Francisco Ureña, jefe provincial de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el citado convenio «agiliza los trámites de cada ayuntamiento», de manera que no es necesario que el consistorio solicite cada año la limpieza sino que se tiene un plazo más amplio para que éste esté habilitado a intervenir en cauce urbano. Respecto a actuaciones preventivas más específicas en zonas en riesgo de inundación, Ureña explicaba que «actualmente se está revisando el plan; habría que ver en qué situación está Riofrío», informaba en relación a medidas estructurales y generales que se aplican en las zonas más susceptibles de sufrir estas situaciones.

«Nos ayudarán, ¿no?»

Mientras los vecinos, hosteleros y muchos voluntarios venidos de localidades cercanas ayudan a limpiar, tampoco hay aún evaluación de daños. «Esto nos tiene que servir para ser mucho más ágiles. La respuesta ha sido inmediata de todas las administraciones», valoraba por su parte la delegada de la Junta, Sandra García.

Tras la activación del plan ante inundaciones de la provincia, como se ha hecho en las localidades lojeñas de Riofrío y Venta de Santa Bárbara, la delegada garantizaba la presencia del retén del Infoca en la zona. «Podéis estar tranquilos de que no se irán hasta que esté todo limpio», aseguraba García, que también anunciaba que la Oficina Comarcal Agraria visitará la zona el lunes para evaluar daños en la agricultura o ganadería. También se informará de las ayudas para perjuicios por catástrofes naturales, para paliar las pérdidas de enseres y la afección a mobiliario urbano. «Nos ayudarán, ¿no?», sollozaba Teresa Baena, dueña de una de las viviendas más afectadas, cubierta de lodo hasta arriba y con puertas y muebles inservibles tras el paso del río. En su casa, como en algunos establecimientos hosteleros, llevan horas achicando agua, limpiando barro y sacando muebles y electrodomésticos que, en casi todos los casos, ya no volverán a tener uso. Teresa ahora lo cuenta, pero hubo un momento en que temió por su vida. «Me agarré a la reja de la ventana y fue mi hijo el que me ayudó a salir», recordaba consternada aún por una riada que nadie esperaba. «Ahora toca seguir limpiando y aprender la lección», insistían muchos vecinos.

 

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