Entrevista

«En cada brazada que dé, pensaré en el drama de los que se juegan la vida para llegar aquí»

«En cada brazada que dé, pensaré en el drama de los que se juegan la vida para llegar aquí»

Paco Moya nos habla de su reto: cruzar el Estrecho a nado para recaudar fondos con destino a un proyecto de sensibilización sobre la realidad de las personas que llegan en patera

NOELIA J. GARCÍA Loja

Paco Moya, además de técnico de Cruz Roja Loja es un avezado nadador. Quiere poner su «granito de arena» para sensibilizar sobre el drama de los inmigrantes que deciden desafiar a la muerte, pasando el Estrecho de Gibraltar en unas condiciones que solo puede asumir quien está desesperado y anhela encontrar una vida mejor. El próximo julio –entre los días 8 y 15– Moya hará a nado este traicionero paso, que entre los puntos más cercanos tiene una distancia de 14,5 kilómetros, aunque con las corrientes es probable que aumente la distancia de nado a entre los 18 y 22 kilómetros.

Su reto es 'Historias de vida en el agua', enmarcada en una campaña de 'crowfunding' –o financiación colaborativa a través de internet– para recaudar fondos con destino a un documental que sirva para sensibilizar a la población sobre la situación de las personas inmigrantes llegadas a nuestras costas en patera. El proyecto, que está en la web solidaria migranodearena.org, se realizará en la Asamblea de Cruz Roja de Motril, «por la experiencia y la trayectoria humanitaria que tienen en este ámbito», adelanta Moya, ya casi listo para su reto.

–¿Cuándo se le pasó por la cabeza empezar esto?

–Lo tengo planeado desde hace tres años, solo que hasta el pasado 2017 no lo concreté y me apunté con los organizadores, del Club Natación Máster Murcia. Nos dieron fecha exacta para julio de 2018 y desde ese momento ya tenía en mente enlazar el reto deportivo con una causa solidaria. También tenía claro que quería hacerlo con la temática de las personas inmigrantes que lo cruzan en patera por necesidad o en busca de una vida mejor. A primeros de año, empezamos a dar forma al reto.

–Es una actividad dura y complicada, ¿cuál fue la reacción de su entorno cuando conoció su decisión?

–Pues la verdad es que no se lo comenté a mi familia; no se lo confirmé hasta hace bien poco. Y bueno, la primera reacción fue de susto, de llamarme loco, que a ver si me pasaba algo. Y de hecho sigue siendo así, sobre todo por mi madre, que está muy preocupada. Pero al hacerlo por una causa solidaria, a la vez están muy orgullosos de mí.

–¿Cómo está preparando una prueba que nunca antes ha hecho?

–En enero cambié complemente mis entrenamientos, que eran de velocidad, por el fondo. Tengo que hacer más volumen, más metros y series más largas; en definitiva, estoy entrenando resistencia.

La única pega es que estoy tocando poco el mar, que es lo que quiero hacer en lo que queda de mes, para aclimatarme a unas condiciones muy diferentes a la piscina (frío, corrientes, olas, viento, visión, etcétera). Con el tiempo atmosférico que hemos tenido hasta ahora y las medusas 'carabelas portuguesas', no he podido nadar mucho en el mar. Las playas tenían prohibido el baño.

–¿Qué es lo que espera conseguir?

–Sobre todo mucha visibilización del problema; conseguir un buen material gráfico que llegue a la gente y que haga que ésta se conciencie de verdad sobre el drama por el que pasan esta personas, que se juegan la vida por buscar un futuro mejor. No dejan sus hogares porque quieran sino que normalmente vienen huyendo de un conflicto armado o de otra situación difícil que les hace literalmente jugarse la vida.

Por desgracia, estamos retrocediendo en cuanto a valores sociales y humanitarios y a veces se trata a estas personas de manera muy indignante. Hay que empatizar más y ponerse en su lugar.

–Su gesto es real pero obviamente también simbólico ¿Cree que le permitirá ponerse en el lugar de las miles de personas que se atreven a cruzar el estrecho con muchos riesgos?

–Pues seguramente no, porque yo cruzo el Estrecho por placer, como un reto personal. Voy acompañado de un barco y de personal socorrista que garantizan mi seguridad. Pero ellos lo hace por necesidad, en barcas de plástico que se hunden en la mayoría de casos antes de llegar a la costa. Muchos de ellos no saben nadar y realmente pasan momentos muy difíciles y de verdadero peligro en el mar. Mi situación no tiene nada que ver con la de estas personas.

Eso sí; en cada brazada que dé pensaré en el drama de las personas que se juegan la vida para llegar aquí; si por cada metro pongo un pequeño grano de arena para poder ayudarles, me sentiré más satisfecho.

–Hablamos de un 'granito de arena' como dice el mismo reto. Pero ¿qué importancia tienen para usted los gestos para cambiar las cosas?

–Mucha, porque tendemos a ser inmovilistas al respecto, a no implicarnos en este tipo de cosas; vemos la TV y pasamos el problema de lado. Pero, si ves que alguien de tu entorno hace algo, se implica en intentar cambiar la realidad, aunque sea con un pequeño gesto, creo que puede repercutir en que otros lo hagan. Muchos pequeños granos de arena contribuyen a realizar grandes gestas. No sé, quizá sea un idealista, pero me refuerza saber que algo se puede hacer.

–Esta decisión llevará consigo muchas emociones. ¿Cuáles y cómo las está viviendo?

–Pues lo más bonito es el apoyo y las muestras de cariño que estoy recibiendo, así como algunas iniciativas que me han dejado sin palabras. Por ejemplo, mi amigo Diego Cobos ha montado su clínica dental en Granada hace bien poco y va a donar el importe de todas las limpiezas que haga en el mes de junio. Otra iniciativa que me ha conmovido es la de mi amiga Eva Díaz, monitora de la piscina de Huétor Tájar, que ha hecho 100 gorros de natación del reto; lo que recaude de su venta lo va a donar también. Mi amigo José Luis 'Pringues' me ha dado un pase VIP del Gran Premio de Jerez de Moto GP firmado por Marc Márquez, para subastarlo. Además, la gente colabora con el reto compartiéndolo, dándole difusión, hablando de él a otras personas. Estoy abrumado con tanta muestra de solidaridad.

–¿Qué mensaje quiere lanzar con su reto?

–Que no seamos tan individualistas, que pensemos y nos pongamos en el lugar de los otros. Que tenemos mucha suerte por haber nacido donde hemos nacido y que otros no han tenido las mismas oportunidades que nosotros. Que no rechacemos al diferente y que seamos más humanos.

 

Fotos

Vídeos