«Este no es un belén normal; es el de tu pueblo y está ligado a tu vida»

HABLAMOS CON...

Darío Gómez y su tío Antonio López, autores del nacimiento más ‘lojeño’

«Este no es un belén normal; es el de tu pueblo y está ligado a tu vida»
FOTOS JORGE MARTÍNEZ MAROTO
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍALoja

El belén más «lojeño» está este año en el Palacio de Narváez, y más en concreto en el patio central de este edificio histórico y sede del Ayuntamiento. Sus autores, Darío Gómez y Antonio López, representan en su juventud y veteranía la afición belenística y el amor por las tradiciones, que han sabido reflejar en un amplio conjunto que reproduce iglesias, ermitas y edificios, además de rincones singulares de la ciudad. La Alcazaba, las iglesias Mayor, de San Gabriel y Santa Catalina, las ermitas de San Roque y el Calvario, el Palacio de Narváez, la fuente de los 25 caños y otros muchos referentes patrimoniales de Loja están presentes en él.

–¿De dónde le viene esta afición por los belenes?

–Desde que nací he visto belenes en mi casa. Los montaba mi madre. Cada vez me implicaba más en él e incluso en los últimos tiempos los hacía prácticamente yo solo. Llegó un punto en que necesitaba ayuda. Por eso en los últimos tres años he contado con la colaboración de mi tío, que se ha empezado a aficionar también. Ahora estamos los dos al mismo nivel. Nos ayudamos el uno al otro para crear el belén que se puede ver hoy.

–¿Cómo surgió la idea de montar un belén de estás dimensiones y de cara al público?

–Más bien ha sido una necesidad, debido al espacio que iba requiriendo conforme crecía. Al principio fue en el salón de mi casa, después se montó en el taller de neumáticos de mi padre. Pero cuando lo hicimos dos o tres años también nos quedamos sin espacio. No había un sitio donde pudiera ser visitado y así compartirlo con la gente. Decidimos hablar con el Ayuntamiento y decidimos hacerlo en él. Aquí también ha ido creciendo; empezamos en el hall y llevamos dos años haciéndolo en el patio. Y ya vemos que casi estamos otra vez sin espacio para el que viene [sonríe].

–Hay mucho tiempo y materiales aquí. Háblennos de la elaboración.

–Sobre todo es tiempo. Tenerlo o sacarlo de donde puedas. Hemos estado dos meses para preparar todo, entre mi casa y el montaje en el Ayuntamiento. Todo es muy laborioso porque las construcciones se hacen con corcho y en muchos pasos. Hacemos las tejas una a una con molde caliente. Luego hay que pintar cada pieza y ensamblarlas. Cuando ya está montado todo, hay que añadir todos los detalles: las puertas, ventanas, las persianas (hechas con esterillas de la playa), cortinas, macetas... Es un trabajo al que hay que dedicar muchísimas horas.

–¿Hay alguna pieza especialmente valiosa o significativa para ustedes?

-Quizá sean la Iglesia de San Gabriel y la Iglesia Mayor. Son piezas de gran tamaño, necesitan gran cantidad de material, tienen formas complicadas por los ‘tambores’. Texturas diferentes para simular los bloques de las paredes. Hay partes con yeso, están los arcos –apuntados, de herradura y otros estilos–, los campanarios y las campanas... son muchos detalles que hacen que estas piezas se lleven una semana de trabajo cada una.

–Contadnos cómo ha ido creciendo el belén en estos años.

–Pues surgió en la mesa del salón. Fuimos añadiendo mesas y cada año ha ido ‘subiendo’. En el taller tenía dos metros de ancho por cinco de largo y lo hacíamos sobre tableros de obra. Y, ya en el Ayuntamiento, tampoco ha dejado de aumentar. Empezamos con 10 metros cuadrados, después seguimos con unos 25 y esta vez ya vamos por 50. Cada año crece notablemente; no paramos de idear.

–¿Tienen planes para el de 2018?

–El belén del año siguiente siempre se planea haciendo el anterior. Mientras vamos montándolo vamos pensando en qué nos vamos a inspirar o qué vamos a añadir. Para el año que viene queremos romper totalmente. Que esté muy presente el agua, eso sí, porque el río no lo hemos podido incluir por espacio. Pero nos dejamos las demás sorpresas para la próxima Navidad.

–¿Qué es lo más difícil de preparar en una instalación como esta?

–Tal vez es la parte que nadie ve. La estructura en la que se basa el conjunto y que tiene que ser fuerte, porque es en la que nos tenemos que subir para preparar la instalación. Tableros, hierros, telas metálicas... todo sujetando y buscando lo más práctico. Tienes que ir dejando todo acabado en cada paso porque no puedes retroceder.

–¿Y la respuesta de la gente?

–La verdad es que en estos años ha sido bestial como los vecinos han ido recibiendo el belén. Cientos de personas se acercan. Lo mejor es la cara de la gente cuando encuentran en el belén algo que conocen. Este no es un belén normal; es el belén de tu pueblo y está ligado a tu vida. Tú estás dentro de un edificio que está en el belén, como es el Palacio de Narváez.

–¿Creen que hay tradición belenística o se está perdiendo?

–En la sociedad actual parece que tenemos menos tiempo para todo y esto requiere dedicación y poner tu casa patas arriba. La gente prefiere verlo fuera y por eso han crecido los belenes públicos. La mayoría opta por ser visitante antes que montar su propio belén en casa.

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