Del alivio de la lluvia al dolor de la inundación en Huétor Tájar

Plantación de espárragos anegada en Huétor Tájar. /CHAPA
Plantación de espárragos anegada en Huétor Tájar. / CHAPA

La vega hueteña, rica en hortalizas y espárragos, se ha visto seriamente afectada en un mes determinante para la producción

Noelia Jiménez García
NOELIA JIMÉNEZ GARCÍAHUÉTOR TÁJAR

Si por algo es conocido Huétor Tájar es por sus espárragos, reconocidos con una Indicación Geográfica Protegida y motor principal de la economía 'panciverde'. Por eso, la lluvia caída estas últimas semanas ha sido bien recibida, aunque en exceso también puede 'cocer' el producto como dicen los agricultores, que no es la primera vez que ven cómo el río Genil se desborda y perjudica seriamente a sus cultivos.

Juan Lorca, propietario de una finca de dos hectáreas, tenía sembrados espárragos y patatas y no puede esconder su enfado por lo ocurrido. «Hace cinco años también pasó lo mismo porque abrieron el embalse. Ahora hay que volver a arar y a sembrar, cambiar el cultivo... gastos y más gastos y todo por incompetencias. No lo entiendo», comenta Juan, que ve cómo el río, que ahora viene en su cauce, podría haber asumido el desembalse hoy sin las consecuencias que hubo el fin de semana. Calcula sus pérdidas inmediatas en 3.000 o 4.000 euros, a los que habrá que sumar cómo afecta la meteorología que está por venir a la rentabilidad del resto de la campaña.

De hecho ahora es un «momento fundamental» para la temporada del espárrago porque es el mejor producto que se puede recoger. «Estábamos con los cuchillos afilados esperando para tirarnos al campo. Pero ha llegado esto y ha echado a perder todo», se queja Manuel Ruiz, otro vecino que, a las labores de limpieza como técnico del Ayuntamiento, suma estos días el trabajo de recuperación de sus 4.000 metros cuadrados de espárragos, cercanos al soto. «Ahora es cuando vale más el espárrago, está en torno a 6 euros el kilo porque en Semana Santa es cuando más venta hay. En mayo y junio el mercado se satura y el precio se viene abajo», detalla este hueteño.

Su testimonio es casi idéntico al de otros agricultores de la zona. Del alivio de la lluvia -muy esperada desde hace tiempo- se ha pasado al dolor que ha dejado la pérdida del trabajo que se llevan las tierras y del futuro beneficio que da el producto. Juan Francisco Molina tiene otra pequeña parcela de espárragos pasado el puente. «Para mí es una actividad 'extra' y no me afecta tanto, pero hay muchas personas que viven de esto y se van a ver perjudicados muchos jornales. Un mes de campaña se pierde seguro y en el mejor momento en cuanto a precio», recalca este vecino, mientras observa que el canal de su cultivo no deja de desaguar.

Como la situación no es nueva hay incluso vecinos como Agustín Sánchez que optaron por vender su tierras. Vive cerca de la obra del segundo puente, una infraestructura echada en falta, más aún en estas circunstancias. «Tenía una parcela en la vega y al final opté por venderla, incluso perdiendo dinero. Estaba harto, se me inundó cuatro años seguidos». Ahora llega el agua cerca de su casa. «Duele ver que pierdes tu trabajo. No ha llovido para esto y lo peor es que se repite; seguro», se lamenta.

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