El Huerto y La Esperanza ensalzan el Martes Santo de Loja

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/ FOTOS JORGE MARTÍNEZ

  • La cofradía del Barrio Alto lojeño presentó este año la restauración de Jesús orando y el ángel, así como al Cristo de la Misericordia, que procesionó por primera vez

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando y Nuestra Señora de la Esperanza volvió a engrandecer el Martes Santo de Loja con sus tres pasos, el del Huerto, el de los Apóstoles y el de la Virgen, que aglutinan a más de 120 horquilleros y 550 hermanos. La cofradía del Barrio Alto, con sede canónica en la ermita de San Roque, estuvo de nuevo este año de estreno y así mostró a sus devotos la restauración realizada por María Cinta Derqui de Nuestro Padre Jesús Orando y el ángel. Otro estreno del Martes Santo fue el Cristo de la Misericordia, que procesionó por primera vez incorporado a la Cruz Guía.

Con un ambiente extraordinario en lo atmosférico y la calidez de sus miles de seguidores, la cofradía dejó momentos espectaculares, como los vividos en la salida de su templo y cerca de Los Pinos, cuando el Huerto y la Esperanza coincidieron, uno bajo y otro sobre el túnel.

Con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores ‘Flor entre Espinas’, la Banda de Amigos de la Música de Huétor Tájar y la Concordia de Tambores de la cofradía, el amplio desfile del Huerto hizo su recorrido de más de seis horas desde su hermosa ermita en las faldas de la Sierra de Loja hasta el casco antiguo de la ciudad, que en la tribuna presenció el encuentro de los tres tronos, después de una bajada por calles escarpadas y estrechas, en un atardecer que no quería dar paso a la noche.

Los ‘golpes’ de los incensarios en sitios tan buscados como la plaza de la Virgen o, ya de vuelta al templo, en la calle San Isidro, también ofrecieron estampas hermosas en un Martes Santo, como cada día de la Semana Santa Lojeña, único y especial, sobre todo para los tambores, nazarenos y mantillas de todas las edades que hacen cada vez más grande esta cofradía.

El Huerto completó su estación de penitencia contemplando la hermosura de su madre, la Virgen de la Esperanza, talla del maestro lojeño Maíz de Castro cuyo palio hubo, como siempre, que desmontar para que la imagen pudiera volver a su sitio, en la ermita de San Roque. Allí cientos de cofrades empezaron a contar los minutos para volver a vivir su día, el Martes Santo de 2018, fecha que podría ver terminado por completo el paso de los Apóstoles.