Gonzalo Espejo recorre la historia y evolución de la Semana Santa de Loja en su pregón

Gonzalo Espejo recorre la historia y evolución de la Semana Santa de Loja en su pregón
FOTOS JORGE MARTÍNEZ MAROTO

Durante el acto también se hizo entrega de la Naveta de Honor a José Tortosa, fundador la Cofradía del Cristo de los Favores

N.J.G. Loja

Qué mejor para demostrar que la Semana Santa de Loja fue la primera en nacer en la provincia que el pregón de Gonzalo Espejo, que, en con una amplia explicación y aportación de datos históricos, recorrió el porqué de cada detalle, paso, momento de la Semana Santa Lojeña.

Como indicó el presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Loja, Ramón Pérez, el acto de inicio de cuaresma y prólogo de la Semana Santa se basaba en "la veteranía y experiencia de Gonzalo Espejo y en la de Jose Tortosa, un ejemplo en el que mirarnos todos", consideraba Pérez, que animó al numeroso público del Auditorio Adolfo Suárez a vivir plenamente la Pasión lojeña. "Vividla como os guste, pero con el respeto que merece. Porque, cuando hablamos de la Semana Santa de Loja, debemos hacerlo con un inmenso orgullo", aseguraba el presidente de la agrupación cofrade, que lucha para su declaración como semana decana de la provincia.

El alcalde, Joaquín Camacho, y Ramón Pérez fueron los encargados de entregar la Naveta de Honor de este año a José Andrés Tortosa, fundador de la Cofradía del Santísimo Cristo de los Favores, además de persona clave en el cambio y desarrollo que vivió la vida cofrade lojeña a partir del último cuarto del siglo XX. Tortosa recogió este importante reconocimiento con modestia y agradecimiento. "Hay muchas personas que lo merecen más", decía, mientras comentaba sentirse emocionado "al ver la evolución que ha tenido la Semana Santa de Loja". Con un recuerdo para sus padres, para su hija y su nieto, para su mujer y su hijo fallecidos y para todos los que le ayudaron en su dedicación cofrade, Tortosa dedicaba la Naveta a su cofradía". "Es de todos ellos", concluía su intervención.

Cirio de devoción

Prendiendo un gran cirio, de devoción y de amor por la Semana Santa, arrancaba su pregón Gonzalo Espejo, que empezaba su discurso aludiendo a cómo recordaba en su niñez el paso de un Cristo semidesnudo atado a una columna. "Ya nunca lo volví a ver y curiosamente podrá volver a verse en la procesión del Domingo de Ramos en pocas semana santas". Como lojeño emigrado, Espejo habló de su nostalgia, de su forma de reencuentro con su pueblo a través de la vida cofrade y de la Semana Grande.

El pregón de Espejo fue aportando luz, la de su cirio, a la evolución de la Semana Santa en general y lojeña en particular con multidud de datos históricos. "De 1589 es el primer documento que habla de procesiones en Loja y de la dificultad de éstas para bajar del barrio de San Francisco". Para recordar la bendición de la que debiera ser la primera ermita cristiana, Gonzalo se sirvió de la música de la Banda de Cornetas y Tambores 'Flor entre espinas', que hizó vibrar el escenario con una de sus marchas procesionales. Habló del surgimiento en 1669 de la Hermandad Servita de la Santísima Virgen de los Dolores y de cómo hasta 1833 la Semana Santa Lojeña debió de tener una estructura clara. También de sus peculiaridades, de esas figuras no penitenciales que hacen especial y única a la Pasión lojeña. Los 'armaos' y los apóstoles, los horquilleros y 'pediores' y, como no, los incensarios. Emilio Padilla, 'pedior' de Las Angustias, interpretó una de los peculiares cánticos que hacen estas figuras para pedir donativos, una realidad de la Semana Santa Lojeña "que se recuperó en 1999 después de estar 25 años perdida", recordó Gonzalo Espejo, para dar paso a otro de los momentos más emotivos, la saeta en la voz de Cristian Delgado.

Con una extensa explicación de porqué el Vía Crucis es la "viga maestra de la Semana Santa de Loja", la importancia de la cruz y el nazareno, el Sepulcro y los crucificados lojeños, Espejo no pudo evitar hacer una evocación del Cristo de los Favores. "Por esa impronta que dejó en las madrugadas del jueves santo, la contemplación del Cristo de los Favores, cuando el Barrio Alto se hacía, todo él, templo de recogimiento", rememoraba. Tras recorrer sus vivencias por calles y plazas lojeñas como la Torrepanes y 'pasadizos' para disfrutar al detalle la procesión como la Cuesta Sorlózano, Espejo hablaba de su hermandad. "Son ya más de cuarenta y cinco años siendo hermano de la Santa Vera Cruz, Jesús Preso y Nuestra Señora de los Dolores", detallaba para luego destacar el papel de Antonio Julio Pérez o los hermanos Rosas y Alcaide para crear los primeros cuerpos de hermanos-horquilleros. Con el poema 'Letanía', de la autora grecochipriota, Kleri Angelidu, invitó el pregonero a vivir la Semana Grande. "Hagan del entramado de nuestras calles, de sus tradiciones genuinas, una réplica de una Jerusalén terrenal".

 

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