Por Jose Antonio Castilla Cuéllar
Estos tiempos de crisis que vivimos, donde predomina el pesimismo y la dificultad, son tiempos también de oportunidades. Sí, de segundas oportunidades. Me refiero a aquellas personas que aprovechan la desgracia del paro para retomar sus estudios. Son personas de diferente edad, sexo y condición. La mayoría son personas que abandonaron sus estudios anticipadamente, bien por la necesidad de encontrar un trabajo o bien porque decidieron sin más poner fin a su formación académica. Pero también hay personas con edad más avanzada que deciden volver a engancharse al mundo de la Educación.
La principal causa de este hecho es que, dadas las actuales circunstancias del mercado laboral, se hace imprescindible estar en posesión de la titulación básica, es decir, como se dice cotidianamente “tener el graduado de Educación Secundaria”. Hasta para poder realizar un curso de formación se está poniendo como condición contar con estos estudios mínimos. Otra causa de la vuelta a clase es la exigencia que establecen algunas empresas a sus trabajadores para que actualicen su formación y aquí ya no solo hablo de titulación oficial, sino también de conocimientos de idiomas o informática.
Todas estas personas aprovechan la oferta de Educación Permanente que posibilita, a los mayores de 18 años, obtener un título oficial. Un gran porcentaje lo hacen para culminar sus estudios de Educación Secundaria y así engordar un poquito el curriculum de cara a obtener un trabajo. Recientemente se ha añadido la posibilidad de obtener el título de Bachiller, que también es seguida aunque en menor cantidad.
Los Institutos de Enseñanza Secundaria han adaptado sus horarios para facilitar que estas personas puedan volver “a la escuela” para conseguir una titulación. También, y cada vez más, las ahora llamadas secciones de Educación Permanente (centros de adultos) cambian su alumnado y cuando antes el cien por cien lo formaban personas de entre cincuenta y ochenta años (o más), en la actualidad casi hay el mismo número de personas mayores que de jóvenes con dieciocho años en adelante.
Todo esto es aprovechado por personas en situación de desempleo o por aquellas que consideran que es hora de aprovechar esta nueva oportunidad para terminar sus estudios.
Permítanme citar, porque creo que tienen un gran merito, a todas y todos esos estudiantes, muchos de ellos con cargas familiares incluso, y que acuden todas las tardes a clase, aprovechan su tiempo de descanso para estudiar y aprueban los exámenes. En este caso, por supuesto, obtienen su título de Educación Secundaria o Bachiller, pero aparte, avanzan en su desarrollo y valoración personal. Incluso se motivan y siguen avanzando en sus estudios en años posteriores u optan por aprender algo de idiomas o Tecnologías de la Información y Comunicación. Son ejemplos de personas que han aprovechando su segunda oportunidad.